Asturias ante España y Europa
Asturias, pequeña y entrañable entre las cincuenta provincias españolas, y una de las diecisiete más modestas de las comunidades autónomas de nuestra patria, ha tenido muy significativo papel en las historias de España y de Europa. Repasemos esta realidad, aunque no sea más que para informar a nuestros jóvenes compatriotas.
Hasta muy poco antes de la caída del Imperio romano, la población asturiana se agrupaba en comunidades denominadas “castros”, con viviendas de planta circular agrupadas en áreas estratégicas concebidas con fines defensivos. ¿Quién no conoce entre nosotros el famoso castro de Coaña, como ejemplo de los centenares que pudiéramos citar?
Asturias, firmemente conservadora de su vida y costumbres, se enfrentó juntamente con Vasconia, Cantabria y Galicia contra la dominación del Imperio romano, cuando ya el resto de la vieja Hispania estaba sometido por siglos. Así, nada menos que el prestigioso César Augusto en persona tuvo que desplazarse a Tarraco para dirigir el sometimiento cántabro-astur en el siglo I, tras el reiterado fracaso de sus generales. Asentó sus legiones en tres núcleos principales: Segisama, Astúrica y Bracara. La táctica política posterior se centró en la militarización de los jóvenes hispanos, rápidamente excluidos de la defensa de su propio territorio, y encuadrarlos en unidades combatientes en el extranjero, como Britania, Germania, Tracia y Turingia; así como en la explotación, con la mano de obra local, de las minas de oro hispanas, como las de Navelgas, en Asturias, y las leonesas de Las Médulas.
Otra fase internacional brillante es la resistencia de Asturias frente a la fulminante invasión musulmana que arrasó a España entre los años 811 y 822, y que fue detenida en Covadonga en ese último año por las tropas de Pelayo. Esta batalla fue decisiva para para salvar a España y a Europa del dominio bereber, pues pocos años más tarde el Reino de Asturias se amplió a Galicia, alcanzó las riberas del Duero con Alfonso XI y mitigó el fracaso del Imperio carolingio a la muerte de Carlomagno.
Un episodio transcendental, frecuentemente olvidado, fue el enérgico rechazo de la invasión vikinga del año 844, repelida drásticamente por el rey astur Ramiro I, que barrió a los piratas nórdicos de las costas de Asturias y de Galicia, de forma expeditiva, mientras estos asolaban a Europa, tanto en Inglaterra, Francia y Alemania como en lo que hoy es Rusia; pues los vikingos orientales tomaron Kiev en el 880, con el conde Rus, y dieron nombre a los rusos e invadieron la actual Ucrania.
Otro nuevo y transcendental gesto asturiano se da tras la invasión francesa en 1808, cuando Asturias declara la guerra a Napoleón, por acuerdo de la Junta General del Principado, entonces radicada en la sala capitular de la catedral de Oviedo. Es reconocido que la derrota de Napoleón en España fue determinante para el desprestigio del sátrapa, que se transformó de primer cónsul de la República francesa en emperador de Francia, y tuvo el arrogante y ridículo gesto de autocoronarse.
Para terminar, hay que citar el sufrido papel de Asturias en la Revolución de 1934, rápidamente sofocada en Cataluña, pero que costó entonces 1.300 muertos en la pequeña ciudad de Oviedo, y la renovada y heroica resistencia de esta ciudad en la dolorosa contienda de 1936, con las durísimas circunstancias de cerco y asedio. Superadas estas negativas vicisitudes, hay que lamentar la regresiva circunstancia que vivimos en la Asturias actual (crisis, paro, desempleo y dramática carencia de energía, que no augura nada bueno para una región con perfil predominantemente industrial), y solo atenuada por algunas brillantes iniciativas privadas verdaderamente meritorias, como las que ofrecen las empresas de aerogeneradores Windar y los fabulosos astilleros Armón y Gondán, que compiten magníficamente a nivel internacional, pese a las maniobras adversas que han sufrido ante la Administración europea. Estas empresas merecen un reconocimiento público especial por parte de todos los asturianos, que sería oportuno realizar en el menor tiempo posible.
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