Nuestros animales
No dudo de que iremos distinguiendo los límites cada vez más estrechos entre lo humano y lo no humano, lo tecnológico y el mundo animal, lo biológico y lo artificial, y el mundo natural y el artificial. Cosa poco considerada hasta ahora por la organización religiosa. Y este es uno de los temas hoy más considerados. Pero, sin duda, lo secular y lo religioso seguirán coexistiendo. Pero cada vez iremos descubriendo que los límites que nos separan son mucho más estrechos.
No me extraña que a mi vecina, todo el día a pedradas tras las palomas, esto le extrañe. Estos pensamientos le parecen cosas propias de los modernistas de ahora, pensará. En otros tiempos también nosotros, con los que compartimos la vida en este planeta, fuimos injustos con ellos con cautiverios, maltratos y utilizaciones, olvidando que tienen su subjetividad y sus diferencias.
Mi vecina, que cuida muy bien su canario enjaulado, sigue tirando piedras a cuatro palomas. Poco le costaría limpiar la poca caca que deja la paloma, pienso. Los pájaros sí que limpian nuestra naturaleza y nuestro cielo. Además, porque se cague el niño, ¿lo va a tirar usted por la ventana? Cuidado, además, los viernes, sábados y domingos por la mañana; porque los jóvenes madrugan a descargar sus meadas a la calle (supongo que los servicios estarán llenos para las cariñosas despedidas).
El cielo será para todos, humanos y no humanos. Sin duda los animales seguirán teniendo un lugar destacado en él. Todos ellos serán invitados por Dios al concierto divino. Sin duda alguna.
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