Las bajadas de impuestos
No hay más propuesta económica que bajar impuestos; la derecha hace tiempo que tomó esa bandera en EE UU y, como ahora todas las modas políticas vienen de allí, no tardó en llegar a Europa. Pero, también la izquierda ha entrado en esa competición, eso sí, en este caso se trata de bajadas de impuestos con "mayor perspectiva social". Las locas políticas económicas y monetarias implementadas en lo que antes llamábamos mundo capitalista, y que ahora yo ya no sé cómo calificarlo, no solo comenzaron con las bajadas de impuestos, fueron acompañadas de impresión masiva de dinero sin respaldo de valor para cubrir el gasto público, pues, al mismo tiempo que se bajaban impuestos se aumentaba el gasto y, por tanto, crecían los déficits presupuestarios y las deudas. En román paladino, que nuestras alegrías de hoy las paguen nuestros hijos y nuestros nietos, con intereses, mañana. Naturalmente, a los políticos lo que les interesa son los votos de hoy, no los de dentro de 15 o 20 años. Así, mientras escuchamos a unos y a otros conspicuos sus propuestas programáticas de bajadas de impuestos de cara a las elecciones, ninguno habla de bajar el gasto. Las cuentas no me cuadran. El discurso de la derecha es que bajando impuestos hay más actividad económica, se genera más riqueza y al final hay más recaudación, pero vamos a ver que ha sucedido con la deuda, un indicador difícilmente sujeto a opiniones subjetivas, en los dos países donde más bajaron los impuestos: EE UU tiene una deuda pública en estos momentos estratosférica, de más de 30 billones de dólares, pero, aunque la cifra da miedo, representa el 132,31% de su PIB. Pero, Japón, donde las políticas de bajadas de impuestos fueron la norma en los últimos años, la deuda pública es de 15 billones de dólares, el 260% de su PIB. Esto quiere decir que cada japonés debe 91.000 euros, sin contar, naturalmente, su deuda privada. Maravilloso. Pues bien, esa misma tendencia, aunque no en cifras tan escandalosas, se puede apreciar en todos los países de la UE y en Reino Unido. Sin embargo, Rusia tiene una deuda de sólo 255.488 millones de euros. De Reino Unido se ha hablado mucho estos días, pues las medidas económicas de bajadas de impuestos anunciadas por la nueva primera ministra "han hundido la libra". La divisa británica bajó el 25 de septiembre hasta los 1,11 euros, pero la verdad es que ha estado más baja, el 9 de agosto de 2019 había caído a 1,06 euros y el 20 de marzo de 2020 a 1,08 euros, pero en aquellas fechas la causa fue el temor y luego la confirmación del brexit. Veamos la deuda pública de Reino Unido: creció de 2020 a 2021 en nada menos que 85.419 millones de euros hasta situarse en unos brutales 2.569.385 millones de euros. Las políticas monetarias y presupuestarias alegres tienen mucho más que ver con la crisis económica que padecemos que la guerra en Ucrania, por mucho que Pedro Sánchez y Liz Truss se empeñen en decir otra cosa a los ciudadanos. Sin, embargo, en Alemania, la locomotora económica de la UE, se están juntando, desastrosamente, ambas circunstancias y no sabemos todavía qué consecuencias tremendas va a tener la conjunción, pero seguro que malas. Lejos de corregir los graves errores que se han cometido, unos y otros, derechistas y pseudoizquierdistas, se empecinan en el error. Entrar a saco contra la economía sumergida y el fraude fiscal, ni mentarlo, bajar gastos ridículos y administraciones sobredimensionadas, de eso nada, monada, solo hablan de bajar impuestos mientras reparten dinero fiat para comprar videojuegos o viajar "gratis" en tren. Habrá más déficit y más deuda, es de Perogrullo, y lo tendremos que pagar.
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