Apartheid social

7 de Octubre del 2022 - Mercedes Rodríguez de Castro Peláez (Corvera de Asturias)

Entre otras cosas la palabra apartheid es definida como la separación de la población por motivos étnicos y de raza, trato discriminatorio hacia la población, amén de la segregación de un grupo humano por razones culturales, sociales y económicas.

En los últimos años vemos con preocupación y desasosiego lo que viene siendo una creciente segregación de la población para impedirle la entrada en las ciudades, so pena de multas por tener un vehículo (que las autoridades llaman contaminante) o no llevar la pegatina correspondiente que nos identifique como ciudadanos de primera. Impidiendo el correcto desarrollo de la vida cotidiana entre el centro de las mismas y sus hábitats periféricos, por cierto, antes de sesgar a los ciudadanos convendría que esos poderes financiaran unos transportes públicos no contaminantes, y no lo que ahora soportamos (transportes que dejan tras de sí una estela de humos insoportables y trenes que no llegan a la hora o directamente no llegan). Hay que decir en primer lugar que, desde el punto de vista de la ley, eso está totalmente prohibido, todos somos ciudadanos de un lugar y las autoridades pertinentes no pueden, repito no pueden, hacer discriminación de ningún tipo entre dichos ciudadanos: artículo 19 de la Constitución (Los españoles tienen derecho a elegir libremente su residencia y a circular por el territorio nacional), y creo que las ciudades son territorio nacional, ¿o no?

Todo esto no es más que una cortina de humo para convertir las ciudades en reductos exclusivos de los ciudadanos más pudientes, aumentando las inversiones en esas zonas, recalificando los terrenos destinados a nueva obra, aumentando los precios de las viviendas para que no puedan acceder a ellas más que los elementos más privilegiados de la sociedad. Dejando fuera a esos otros menos pudientes que parece molestan a las autoridades, y convirtiendo en cinturones de miseria todo lo que no sea el centro privilegiado de las mismas.

Las inversiones públicas en las zonas periféricas ya son de por sí escuálidas, cada vez menos sanidad, menos educación, menos justicia. Es inaceptable las condiciones en las que se vive en ellas, sin unos transportes públicos en buen estado y puntuales, unas marquesinas en las que no te atreves a sentarte, sucias, desconchadas; con una red ferroviaria inexistente (décadas sin una inversión en esas infraestructuras), unas carreteras, autovías (por las que se nos quiere obligar a pagar su adecuación con nuevos impuestos) y caminos tercermundistas, ni una inversión en ellos durante años; desaparición, con todo ello, de la economía cotidiana (zapaterías, tiendas de ropa, alimentación hostelería y un largo etcétera), dejando en tierra de nadie a todos los ciudadanos que pagan impuestos lo mismo que lo hacen los del centro de la ciudad, pero que no reciben nada a cambio. Si a eso añadimos los nuevos impedimentos para acceder al centro de la ciudad, me pregunto: ¿en qué clase de ciudadanos nos convertiremos, en esclavos de los que habitan en el centro?

Crece insoportablemente la Administración (que nos empobrece con mayor déficit público), que después pagamos todos, pero cada vez hay menos dinero para personal en salud, educación, justicia y todo aquello que puede convertirnos en ciudadanos de primera. Tengan presente que cuanto menos se invierta hoy en todo lo antes indicado más cárceles tendrán que abrir en los próximos 20 años. La falta de inversión en cultura, sanidad y justicia es directamente proporcional a la creación de instituciones penitenciarias.

Como diría nuestro insigne Don Quijote, piénsenlo bien vuesas mercedes antes de tomar decisiones que vulneren la igualdad entre los ciudadanos de un lugar. Votar lo hacemos todos y aunque se necesitan menos votos para más botín en el centro de las ciudades, eso no será suficiente para convencer al resto de ciudadanos indefinidamente de la bondad de sus políticas.

Cartas

Número de cartas: 49673

Número de cartas en Abril: 42

Tribunas

Número de tribunas: 2195

Número de tribunas en Abril: 1

Condiciones
Enviar carta por internet

Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.

» Formulario de envío.

Enviar carta por correo convencional

Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:

Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo
Buscador