La jubilación de una gran docente del Padré Ossó
Querida María José Castaño:
Lo primero que tengo que admitir es que me cuesta mucho escribirte solamente como alumno y evitar hablarte desde el corazón. Voy a intentarlo de nuevo.
Mes de octubre del 2022, María José Castaño deja de trabajar en la Facultad Padre Ossó, porque llega la hora de jubilarse. He de decir que me costó creérmelo. ¿María, jubilarse? Imposible.
Pues es cierto, María pone fin a su etapa como docente de la Facultad Padre Ossó. La Facultad quedará un poco coja, y digo coja porque María fue esa profesora que siempre estaba. A cualquier hora y en cualquier momento encontrabas a María José disponible sin importar que fueses su alumno, ella siempre estaba dispuesta para ayudarte.
María, tú no entendías de horarios, la disponibilidad que siempre tenías te llevó durante toda la vida a ayudar en lo académico y en lo humano a miles de alumnos que hoy están dispersos por las aulas ejerciendo el magisterio. Desaparece tu presencia física de la Facultad, pero quedan mucho trabajo y mucha entrega que tus compañeros sabrán mantener en el tiempo.
Querida María, nadie puede olvidar tus clases de Teorías de la Educación, que también eran clases para la vida. Cuando uno tiene responsabilidad y ejerces de maestro, rápidamente salta a la memoria tanto aprendizaje recibido de ti. Ese acompañamiento de madre que recibimos de ti es impagable y cuando estás dentro del aula ves que es una herramienta fundamental que cualquier docente debe utilizar.
Toca descansar, toca mirar por ti en primera persona y disfrutar de aquello que te gusta. Sales de la Facultad con los deberes hechos, cambiaste la vida de muchas personas, que hoy desde los colegios están intentando transmitir a las nuevas generaciones tantas cosas que de ti primeramente hemos recibido.
Gracias, María, aquí estoy personalmente para lo que necesites como tú lo has estado para mí. Tengo mucho que agradecerte, pero sobre todo te agradezco la paz que me transmitiste, que mirar lo positivo de los demás y agradecer el encuentro con quienes la vida nos va poniendo en el camino nos hace grandes, nos hace mejores personas.
Sé que estos días el cielo te mostrará un color especial, porque la mayor alegría la tiene nuestro querido Alberto. Él celebra con júbilo tu descanso, que no será no hacer nada, sino disfrutar de tus hijas y madre.
Gracias de nuevo y de corazón, te escribe un alumno que se siente parte de tu familia de los tuyos, un alumno inmensamente agradecido. Un besín fuerte, disfruta de lo merecido. Invitado a participar el jueves de tu despedida en la Facultad, pero teniendo la responsabilidad de estar en el colegio, no dudé en quedarme en el colegio, ya que creí que el estar ese día en el aula era un pequeño homenaje hacia ti.
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