Colegio Mayor
Pablo Iglesias, sobre el "la azotaría hasta que sangre" a Mariló Montero: "Me da muchísima vergüenza", pues Irene Montero convive con él sin escrúpulo alguno, pero a los jóvenes universitarios los quiere convertir en delincuentes por representar (es cierto, nada elegante y educado) una escena propia de cortejo colectivo, una "berrea" humana sin más.
Esta es la hipocresía institucional, una ministra que ve la aguja en ojo ajeno, pero la viga en el suyo no. Todo huele a misandría arraigada desde la infancia en ese Ministerio de Igualdad, a prejuicios puritanos que nos convierten a todos en blanco de sus moralidades retorcidas.
Luego está la de la calle... Los mismos que se escandalizan por esa escena ficticia de insultos (juego teatral entre jóvenes con la testosterona reluciente) ¿nunca usaron insultos como juego erótico en la intimidad sin que ello supusiera que fueran poseídos por Satanás, sin que nadie les señalara como pervertidos?
Además, esos mismos ven programas denigrantes donde se encierran parejas que se convierten en cobayas de su propio entretenimiento y diversión, donde además de decirse de todo, hacen de todo y más: hipócritas.
Algunos incluso dejan caer que lo que se dice se piensa, serán mamarrachos.
Los que piensan hacer daño no lo dicen a voces: demagogos.
Bueno, tampoco se pasen ¿han sido jóvenes? ¿Nunca han cometido algún desliz? ¿Siempre fueron correctos todos ustedes? Por supuesto que no, todo santurrón lleva escondido un hipócrita que las mata callando.
Recuerden, "perro ladrador, no es mordedor", quien pretende hacer daño no lo predice a voces.
Para finalizar, aprendan a no confundir ficción con realidad. Es cierto, a veces la supera, pero es representación solamente. Un saludo, sean ecuánimes.
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