Nada es verdad ni mentira...
Con el anuncio de la presentación al Parlamento de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para el año 2023, se está armando la marimorena entre Gobierno y oposición; el Gobierno ve la botella medio llena e incluso a rebosar y, por el contrario, la oposición la ve, no medio llena, sino más bien vacía. Unos y otros parecen ignorar el buen consejo que en su día nos dejó escrito nuestro paisano don Ramón de Campoamor en su poema titulado "Las dos linternas", con eso de que: nada es verdad ni mentira...
Yo, como pensionista que soy, reparé de inmediato en el capítulo de los Presupuestos referido a las pensiones y me llamó significativamente la atención el porcentaje de subida o actualización que prometen aplicar a las mismas. Nos prometen que a la vista de cómo va el IPC, las pensiones serán revalorizadas en torno a un 8,5%; y yo, por aquello de que a ningún tonto le amarga un dulce, pues enseguida me dije: ¡estupendo! con ello veré compensada, en parte, mi pérdida de poder adquisitivo, provocada por la inflación. Más tarde, reflexionando sobre el tema, llegué a preocuparme al ver que nuestro sistema de pensiones es de los que se denominan de "reparto y solidaridad" y no de capitalización, donde cada uno tiene en una especie de hucha el dinero que durante toda su vida laboral le fueron descontando de su paga mensual para que, llegado a la edad de jubilación, tuviese el derecho a cobrar una pensión. Nuestro sistema de pensiones es una especie de estafa piramidal, con perdón, donde los primeros siempre cobran mientras la base de la pirámide es ancha y está bien asentada, pero dejan de hacerlo cuando la pirámide empieza a volcarse y llega el momento de que invierte su posición y quienes tenemos derecho a cobrar somos tantos que los que pagan resultan insuficientes para que el sistema o pirámide no pierda el equilibrio y siga vertical, justo eso es lo que desde hace años le está pasando a nuestro sistema de pensiones y que lleva a que el Gobierno de turno, de uno u otro signo, tenga que recurrir a endeudar las cuentas públicas para que los pensionistas podamos seguir cobrando.
Uno no tiene solución que aportar a tan grave problema, pero, o los políticos en general se ponen de acuerdo y agarran ese toro por los cuernos de una vez, sin demagogia ni intereses electorales, o me temo que llegará el día en que la pirámide se acabe de volcar y ya no habrá quien vuelva a ponerla en pie. Espero no llegar a verlo, pero que la pirámide se está entornando, eso lo puede ver cualquiera.
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