Sorprendente Illas
Jesús esperaba una transformación radical del mundo, una especie de regeneración, una integral orientación del hombre hacia Dios (que lo que quiere es nuestro bien). Veía que iba a fracasar y fracasó. Pero nunca vio a nadie ni absolutamente bueno ni absolutamente malo. Se acercaba a todos sin preguntas e informaciones previas. Deseó el bien de todos, pues como a hermanos suyos nos veía a todos en el fondo maravillosos. Aunque exigente a la hora de hacer el bien a los demás.
Me lo van a echar en cara, pero lo diré. Este día en Illas, ante gente muy cristiana, menos cristiana y no creyente, para la mayor sorpresa de mi vida y llamarme poderosamente la atención, al decirles estas cosas del Señor, todos los presentes aplaudieron. Quedé viendo visiones. En principio, quedé confundido. Pero me pregunté si también los curas estamos, como mucha gente, un poco o un mucho desorientados en este mundo en cambio tan veloz… No olvidaré jamás tal sorpresa. La autoridad religiosa y civil (Ayuntamiento) deben sentirse orgullosos de su gente. Nunca conocí pueblo tan sorprendente. Las lecciones que da Illas nunca pueden ser agua pasada para la gente asturiana.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

