Gurús de la economía
Nos bombardean continuamente con previsiones y ellos mismos se rectifican conforme avanzan el tiempo y los acontecimientos y ni aun así aciertan; ahora la última en hablar ha sido la Autoridad Fiscal Independiente la (AIREF). Ahora dicen que el tercer trimestre de julio, agosto y septiembre no creceremos o será algo insignificante; también advierten de que la economía española entrará en recesión técnica en el primer trimestre de 2023. Todas estas previsiones chocan un poco con la realidad, porque hemos tenido un excelente verano con el turismo y el consumo en la hostelería (tenías que hacer reserva) y en los aeropuertos, trenes y autobuses a tope, con las carreteras llenas de coches, y, pese a seguir manteniendo en más de 20 millones el empleo, hay gente que sigue empeñada en hacernos creer que estamos en un apocalipsis y hacerle la campaña electoral al PP (nadie puede negar que estamos en una situación muy crítica y con unos precios y una inflación disparados, nadie lo pone en duda), pero al mismo tiempo nadie puede negar que incluso en estas circunstancias hemos tenido un verano excelente de turismo, las reservas para comidas de empresas y amigos para Navidad ya están al completo y prevén contratar más personal en la hostelería, y hasta ahora estamos creciendo un 4% (y las previsiones dan que terminaremos incluso algo más del 4%). Tanto catastrofismo no se corresponde con la realidad; tampoco es para arrancarse por sevillanas, sin ninguna duda sobre todo para aquellos a los que se les ha disparado la factura de la luz y las hipotecas, para lo cual se han tomado medidas y ayudar a la gente en general y a los que más lo necesitan en particular; luego vienen las críticas de los de siempre diciendo que estas ayudas nos endeudan y el Gobierno despilfarra el dinero, pero darle 65.000 millones a la banca para rescatarla eso fue una sabia y responsable decisión, menos mal que De Guindos y Rajoy aseguraron que no nos costaría un solo euro, cada cual que ponga los hechos de unos y otros en la balanza y juzgue por sí mismo.
Hay que ser muy muy valiente, por no decir atrevido, para lanzarse a hacer predicciones en esta época de gran incertidumbre. Veremos qué acaba ocurriendo. Mientras tanto, convendría repasar el gran número de “patinazos” en los que han incurrido últimamente estos organismos “predictores”; baste recordar los niveles de paro que auguraron en tiempos de lo más duro de la pandemia y que nunca se acabaron sustanciando. Y, hablando del mercado laboral, algo extraño debe de estar pasando para que, por primera vez en la historia reciente de nuestro país, coincidan en el tiempo un mercado laboral vigoroso y una ralentización de la economía... Extraño, muy extraño. El tiempo, como siempre, nos dirá en dónde quedan estas predicciones; lo malo es que errar, en este caso, no parece pasar factura.
La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, el INE, el Banco de España, las cajas de ahorros, etcétera, ahora saben lo que va a pasar en el futuro (cuando no vieron venir la crisis del 2008 ni la ruina de la banca), con lo cual los que “predicen” no tiene ningún estímulo para atinar un poco más, mientras que sí parecen tener alicientes para abundar en una visión negativa de la economía. ¿Autoridades independientes? Independientes del ruido de fondo no parece lo sean mucho.
Por otro lado, si esto es recesión, “apaga y vámonos”; lo que pasa es que en los últimos tiempos salen muchos gurús hablando de economía que no tienen ni idea y solo saben que meter miedo a la gente y, de paso, darle un bofetón al Gobierno de coalición progresista, e igual que el lumbreras del presidente de la patronal, que se niega a subir los salarios, porque, como siempre, esgrimen: “No es el momento”. Vamos, la misma cantinela de siempre.
Lo más fácil en estos momentos es ser pesimista. Cuanto más pesimista, menos soluciones reales ofrece. Esta es la fórmula. O sea, no les hagan ni puñetero caso a estos buitres.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

