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La Sociedad de Cazadores "La Perdiz": el éxito como impedimento

7 de Febrero del 2009 - Eduardo Bros Martínez (Oviedo)

Eficacia en la acción y éxito es lo que nos traslada esta popular entidad cinegética ubicada en el concejo de Llanera.

Con una larga trayectoria desde su fundación (tiene 80 años de historia), es un claro referente en la actividad venatoria asturiana, a la que ha dedicado una labor constante y permanente. Ha venido gestionando, hasta la finalización de la concesión, el coto regional de caza número 056, en terrenos de los municipios de Oviedo y Llanera. Indudablemente, un recorrido brillante, con mayor incidencia en esta circunstancia los últimos años, en el que durante este tiempo ha desplegado un intenso dinamismo, pleno de aciertos, que le han permitido conferir a su estamento personalidad propia y adecuada.

En la actualidad, esta asociación se encuentra en una disyuntiva que la inmoviliza operativamente y, por tanto, sin expectativas, por ahora, que le posibiliten su participación en los destinos venideros del coto regional de caza número 115 (una ampliación del 0,56, suyo ha sido el proyecto y la presentación), constituido a instancias de esta sociedad, según resolución de la Consejería del Medio Ambiente y Desarrollo Rural del pasado 20 de junio de 2008, toda vez que sus posiciones han sido excluidas por el órgano competente en el concurso público que da acceso a la adjudicación y gestión de estas áreas de caza.

Sin duda, un error esta exclusión, de graves consecuencias por no haber considerado en estos certámenes aspectos muy significativos, esenciales y de especial valoración (aportados «La Perdiz») y, por tanto, con rango de preferencia a su favor en el cómputo cuantitativo final. La Consejería, en esta oportunidad de forma no entendida ni comprendida, pone en manos de una entidad bisoña de recientísima creación y por tanto carente de antecedentes y experiencia, la responsabilidad de gestionar la compleja labor administrativa, que operativamente es amplia y dificultosa, dada la singularidad que conforman los terrenos de caza de este acotado, ubicado en el centro de la región, lindantes con sectores industriales de fuerte implantación y también con núcleos de población urbanos muy activos y de importantes asentamientos.

Evidentemente, algo tiene de extraño la resolución adoptada. Deslocalizar las posiciones presentadas por una entidad de ganado prestigio, como es «La Perdiz» de Llanera, requiere realizar todo un ejercicio de «maquiavelismo» y nos vislumbra la creencia de que existe una desafectación sobre la estructura orgánica de esta asociación de cazadores. Los rumores (muy fuertes) apuntan una supuesta falta de rigor en la observancia documental, complementada con posibles irregularidades que, de ser demostradas fehacientemente, deberían incidir en la anulación del nuevo arriendo.

Enumerar y cuantificar lo aportado a la cinegética por esta sociedad se hace necesario. Baste decir que en un corto plazo ha consolidado una amplia base de asociados (de 150 inscritos a 500) que le ha permitido disponer de un aumento sustancial de sus recursos económicos, optimizándolos con raciocinio en aras de una mayor versatilidad y eficacia.

Es por esto que de las iniciales 6.328 hectáreas fundacionales que marcaban la extensión de estos terrenos de régimen cinegético especial se ha pasado en la actualidad a disponer de 17.152 hectáreas, con una capacidad de participación y aprovechamiento muy distinta en su formas cuantitativas y cualitativas, dada la amplia densidad y diversidad de especies de caza que tienen sus hábitats en esta zona.

La constancia en la vigilancia del acotado objeto de su responsabilidad ha supuesto un incremento de personal de guardería con plena dedicación a sus funciones, con lo que de trascendental ha tenido esta medida, ya no sólo para las especies de caza, sino también para aquellas otras consideradas como protegidas.

Detallar otras actuaciones se haría prolijo. A grandes rasgos, el patrocinio de memorándum, campeonatos de caza menor con perro, sueltas de faisanes y perdices, entrenamiento y adiestramiento de perros de caza, certámenes de perros de rastro de jabalí y otras muchas forman parte del amplio elenco que acredita con creces la capacidad organizativa de esta sociedad.

Con este bagaje, fruto de su buen hacer, presentó sus credenciales como señas de identidad en el certamen oficial dispuesto por la Administración regional, recibiendo de ésta una negativa a sus pretensiones. Llegados hasta aquí cabe preguntarse cuáles han sido los motivos que han impulsado a la Consejería a dar un cambio de rumbo en la gestión de este coto social. ¿Sufrirán las demás sociedades locales de cazadores, a la hora de renovar estas concesiones, los mismos acontecimientos que está sufriendo «La Perdiz»?

El señor Del Campo, funcionario de postín de la CMA y D. Rural, que practica el arte de la caza con asiduidad y que por tal motivo se encuentra muy introducido en los ambientes cinegéticos, de los que recibe con alternativas muestras de simpatía y afinidad, y que entre sus deberes profesionales se encuentra su supuesta implicación de forma muy directa en estos concursos públicos, bien haría exponer a través de los medios información a los administrados (lo ha hecho en otras ocasiones y por otros motivos) sobre los aconteceres que han determinado el descarte de la Sociedad de Cazadores «La Perdiz» de Llanera del devenir futuro del coto regional de caza número 115.

El agravio comparativo que hemos sufrido los socios de esta sociedad requiere ser informados por nuestra Administración y por responsables de la misma. Para empezar, el señor Del Campo sería una buena opción. Esperamos atentos y confiados sus manifestaciones.

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