No solo infecta la peste
Parece que vamos asimilando los acontecimientos como si se tratara de una película. Poco a poco lo intolerable se hace cotidiano, y lo cotidiano normal, casi natural, sin remedio. Lo que está pasando en el mundo -que todavía van a pasar más cosas- parece eso, una película, pero se incorporará pronto al conjunto de experiencias nefasto-clima-políticas-sociales de ámbito mundial.
Muchos millones de seres humanos pasan hambre, pero eso no está en los titulares. En algún lugar se envenena al contrario -desde luego, es más barato que comprar conciencias-, en otros basta con la propaganda envenenada. La ley que ampara la justicia, y por consiguiente los legítimos derechos humanos, se ataca o se manipula en aras de ese poder que se cree con derecho a todo, a menudo para intereses espurios. Poco a poco las formas de sociedad van cambiando, ya no importa tanto la razón sino salirte con la tuya, el fin pasa a justificar cualquier medio, aunque el fin no sea de fiar.
Usted, cabeza de familia, sabe o debe saber gobernar, no de cualquier manera, sino a derecho, en justicia y con orden. Si lo hace así, obtendrá los mejores resultados posibles y dejará ese modelo a sus hijos; si se desentiende, otros ocuparán ese espacio, pero no para protegerlos sino para arrimarlos a su sardina o para utilizarlos en su propio interés. El Gobierno de cualquier país, institución, sociedad o familia, debe apoyarse en los más altos valores y perseguir los ideales que corresponden al ser hecho a la imagen de Dios. Por el contrario, el Gobierno que utiliza al gobernado en lugar de servirle, puede destruir el presente y el porvenir de aquellos a quienes debería amparar.
Ya hemos visto al jinete apocalíptico del caballo color de fuego que representa la guerra a escala internacional, al del caballo pálido que mata con plagas y pestes, y estamos viendo a todo galope al jinete del caballo negro, el de la escasez y hambre: "un litro de trigo por un denario" (Apocalipsis 6:1-8). Detrás de la pandemia y la guerra viene una economía mordida, ¿sabremos hacerle frente con solidaridad, o pasaremos a la fase del sálvese quien pueda?, es decir: el más fuerte, o el más desalmado. Debería ya estar preparándose a la sociedad con otra vacuna; por ejemplo esta: "Haced por los demás todo lo que os gustaría que hicieran por vosotros" (Mateo 7:12). Al menos tendríamos alguna opción delante del jinete del caballo blanco, que es quien dio ese consejo.
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