Ciencia, ocio o locura
Diga una mentira lo suficientemente grande y las ovejas, sumisos ciudadanos, que tenemos una peculiar habilidad para vivir de la esperanza, que es una mentira en sí misma, no creeremos que es una mentira.
Mientras la patética mayoría de las ovejas hipocondríacas obedecemos cualquier orden sin rechistar, con la esperanza de mantenernos jóvenes y lozanos, la multinacional Pfizer publicita su marca con un estimulante eslogan: "Muévete a la velocidad de la ciencia".
La velocidad de la ciencia es algo maravilloso, piense en sus innumerables beneficios:
armas nucleares, napalm, minas terrestres, bombas de racimo, glifosato, benzedrine o talidomida. La lista sigue y sigue.
Sí, la velocidad de la ciencia te trae el futuro, tanto que muchos científicos terminan "piraos" en su cruzada por convertir a la raza humana en cibermascotas Tamagochi.
Pasarse la vida mirando microscopios, telescopios, tubos de ensayo y hojas de cálculo es un tipo de locura muy especial que nos sensibiliza para aceptar que incluso los locos de laboratorio merecen algo de felicidad en esta vida.
A todos nos encanta leer o escuchar a un científico explicando ciencia ficción como lo lejos que pueden proyectar su caca los pingüinos en diferentes circunstancias en el Ártico; que el coeficiente de fricción de caminar con una cáscara de plátano como zapato es 6 veces más resbaladizo que la fricción normal entre un zapato y el suelo; que las arañas sueñan...(eso sí que me quita el sueño, ¡las arañas sueñan!); virus que están muertos, pero se replican, y luego se propagan por el aire y pueden matarte; cómo el corazón de una musaraña late a la increíble velocidad de 1.200 latidos por minuto, o cómo Hawái se está acercando a Alaska 7,5 cm por año. Nos encanta.
Lo que nos crea estupor y desconfianza son los juegos otoñales de estos científicos "piraos" que, no contentos con la mortalidad "insignificante" producida por el covid, prueban con una mezcla de covid y omicron con el resultado de un 80 por ciento de morbilidad.
Una panda de científicos, financiados y ociosos, inventan un virus híbrido, un arma letal capaz de liquidar a todo un planeta en un suspiro. Una mala decisión, un escape, un error, un sabotaje... y este planeta está finito. Un 80 por ciento por efecto del propio virus, el otro 20 por ciento, de puta pena. ¡Hay que estar "piraos"!
Saludos cordiales
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