La ONU como rehén de Estados Unidos
Los días 2 y 3 de noviembre de 2022, la ONU, un año más -y van trece-, ha abierto un nuevo debate contra el criminal bloqueo estadounidense, económico, comercial y financiero contra Cuba.
La aplastante mayoría de países se ha pronunciado a favor del levantamiento del bloqueo y con ello, por la apertura de relaciones bilaterales desde el respeto a las diferencias políticas, económicas y culturales que pueda haber entre ambos países. Un rotundo 185 a favor, 2 en contra (EE UU e Israel) y 2 abstenciones (Brasil y Ucrania).
Casuísticas de la vida, Ucrania se abstiene pagando de forma ingrata los más de 20.000 niños tratados en la Isla tras el accidente de Chernóbil.
Se puede decir que la inmena mayoría de estados se ha pronunciado en cumplimiento de las mismas normas internacionales que las Naciones Unidas se han dado tras su constitución, en junio de 1945, y que entre sus principios recoge la defensa de los derechos humanos, la paz y la descolonización. Su papel, sin embargo, ha sido ejercer como un farol cautivo de los designios de Estados Unidos de América. Demostraciones en memoria de todos son la propia intervención en Irak pese a los informes negativos de inspectores de la ONU sobre la existencia de armas de destrucción masiva, los bombardeos sobre la antigua Yugoslavia segregando el país y causando decenas de miles de muertes o las múltiples intervenciones militares en América Latina, que dan buena cuenta de la nula influencia de este organismo sobre los EE.UU.
Un organismo internacional como es la ONU y que pretende ser guía de la paz en el mundo no puede ser indiferente ante la injusticia que EE UU comete contra la mayor de las Antillas, sencillamente porque vulnera sus propios principios fundacionales y se ha convertido en un reducto donde se amparan y protegen los espurios intereses del imperio del norte.
No importan las agresiones a los pueblos, ni las injusticias, ni el castigo absurdo a sus pobladores. Solo cuenta proteger los intereses de los poderosos, que son a la postre los que pagan los salarios de los funcionarios y las no siempre útiles misiones internacionales. Hoy por hoy las NN UU, con toda evidencia, están sometidas a los dictados de algunos de sus miembros más poderosos, que solo buscan satisfacer sus propios intereses geoestratégicos.
Cuba defiende estoicamente su derecho a ser soberana y sin injerencias de ningún país. Es solidaria y manda médicos y maestros a los rincones más diversos del mundo, mientras otros mandan armas que matan a personas y destruyen estructuras.
Ese derecho a decidir su propio destino es el que la hace merecedora del aprecio de hombres y mujeres de todas las latitudes del planeta.
Ojalá más pronto que tarde se levante el criminal bloqueo y ambos pueblos puedan vivir en paz.
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