Faedo (Cudillero), paraíso escondido
Hace tal vez 60 años Faedo era un verdadero Edén. Y aunque la despoblación, y la planta de eucaliptos, desprogramada del todo, han deteriorado el bellísimo panorama de esta parroquia, aún guarda mucha de su antigua magia. Como si la bellísima Concha de Artedo quisiera alargar y esconder su encanto más allá. Desde el Pico Cubell y los montes que lo rodean tiene las vistas más bellas de las brañas. La alargada costa del mar le ofrece un singular clima. Hace años arreglaron la carretera, para su bien. Pero ha perdido el misterio y el encanto que guardaba entre tanta curva inacabable y cubierta de toda clase de arbustos.
Hoy tiene pocos habitantes. Quizá la comunicación es menor entre los pueblos que con Pravia. Hay pocos jóvenes y niños. Es hoy, ante todo, un paraíso para visitar: águilas, pegas, tordos, arceas, malvises, jilgueros, raitanes. Además de los zorros, lobos, jabalís, tejones y martas, ardillas y truchas que enriquecen su ecología. Se entra por Artedo y por debajo del más hermoso de los puentes que allí han hecho. Si se dan un descanso, contemplen la belleza de la Concha de Artedo. Se lo aconsejo, pero para que lo hagan con calma. Todo un paraíso digno de admiración. Y no escribo sobre su gente, tan sencilla y singular, porque no terminaría.
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