No somos robots
Decía mi amable amiga que fue profesora -Pilar Baztán- que yo era algo Calderoniano. Yo no me veo así, pero puede ser, o puede ser que todos lo seamos de alguna manera. En un artículo sobre una serie televisiva leí que sus creadores afirman que el libre albedrío del individuo no existe, y que nuestro subconsciente esta fuera de control, pero añaden al final que los humanos -de otro modo da igual lo que diga, porque ¿quién va a tomar nota?- somos fácilmente manipulables.
Como otras veces, paso la página con un gesto que dice: "Esto no merece la pena ni un segundo", pero, pero... será lo de Calderoniano o no se, pero se me retuercen las fibras intelectuales o emocionales, y acuden en tropel las frases lapidarias, y mira por dónde las de Calderón, que si bien es conocido por lo de que "La vida es sueño y los sueños, sueños son" -eso no quiere decir que los sueños no respondan a una voluntad- me llega inmediatamente otro de sus versos: "No diga que tiene amor quien no tiene atrevimiento". Eso es, sí señor. Es verdad que la sociedad es fácilmente manipulable, es más, ese es el sistema sobre el que se asienta el poder, el poder político, religioso, comercial, etcétera, y a su vez esos poderes están manipulados por otro poder: "El mundo entero yace en el poder del maligno" (1 Juan 5:19). Sin embargo, eso no quiere decir que no podamos luchar o atrevernos -en sentido Calderoniano- contra la manipulación, con nuestro propio albedrío.
Hace algunos domingos asistí a un miniconcierto de violín -digo lo de mini porque se trata de niños/as como mi nieto Daniel-, y uno de los niños, Alejo, se trastabilló un par de veces, la primera reaccionó volviendo al principio; la segunda, en un gesto de rabia, rompió una lágrima; la tercera continuó y punto. Este chaval demuestra con su coraje la voluntad o el atrevimiento necesario para alcanzar la meta de su libre albedrío. Naturalmente recibió el aplauso más largo, propio de la admiración que la voluntad y el coraje se merecen.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

