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Huelga de médicos (permisividad de la negligencia)

13 de Noviembre del 2022 - José Viñas García (OVIEDO)

La huelga es una forma ancestral de reivindicación, fue un recurso en su tiempo como única salida a la explotación laboral, pero, cuando se asentaron las bases democráticas y constitucionales de las negociaciones colectivas y los representantes de los trabajadores con las centrales sindicales, la huelga debería dejar de ser esa arma legal para dejar paso a las negociaciones y convenios entre sindicatos, representantes empresariales y administraciones. Pero resulta que no, debido a que los sindicatos de clase, los más representativos (UGT y CC OO), se acomodaron, olvidaron sus principios básicos de defender con criterios ecuánimes a los trabajadores, algunos hasta se corrompieron y se vendieron al diablo, los trabajadores dejaron de creer en ellos, bajó la afiliación y aparecieron otros sindicatos y asociaciones en la élite de aquellos profesionales que en muchas ocasiones no querían ser representados por los mismos sindicatos que defendían a los trabajadores sin cualificar a pesar de tener un apartado para cuadros, que no era otra cosa que otros sindicalistas como más distinguidos para dedicarse a ellos, entre los que se encontraban los médicos y enfemeros/as en el ramo de la Sanidad; estos se montaron sus propios sindicatos, tampoco con uno les valía, conformaron varios aprovechando que la Sanidad Pública es una empresa enorme donde se respetan todas y cada una de las reglas sindicales de nuestra regulación al respecto, una muy golosa, la parte de representantes liberados, el disponer de ventajas laborales y tener influencia importante. Pues esos sindicatos, con todos esos liberados, cumplirían su labor si respondieran a solucionar los problemas, las reivindicaciones a las necesidades del sector y de sus representados. Al convocar huelga para ello, sobran todos ellos, les incapacita como negociadores.

Si hay un sector en el que la huelga debiera estar prohibida por ley es el de la sanidad. No juegan con producciones, rendimiento, materiales... Están poniendo en riesgo vidas, la salud de los pacientes. Hasta su código deontológico está clarísimo.

La dejadez de todos es palpable desde hace años, las listas de espera son la referencia, una atención tardía en enfermedades apremiantes (nunca se sabe cuándo lo son hasta ser evaluado a fondo por el profesional) no es Sanidad, es un crimen. Es la permisividad de la negligencia.

Ustedes, los médicos, debieran ir poniendo en cada momento las bases y las necesidades para una mejor atención a los pacientes, ser oídos, y sus representantes conseguir ante las administraciones todo sin llegar a la situación actual, ¿por qué hay servicios y especialidades que funcionan mejor? ¿No será que en ellas sus compañeros se dejaron la piel y la implicación personal para no devaluar su parcela y poner en riesgo a sus enfermos? Si algunas especialidades dejan de funcionar, afectan al resto, ya que para descartar diagnósticos a veces los médicos necesitan de pruebas y del estudio de otras especialidades, todos vemos que para hacer una colonoscopia o una resonancia pasan meses y años, así es imposible que quien quiere ser eficiente lo pueda llegar a ser.

Es una salvajada una huelga de médicos y enfermeros/as, debiera ser delito. Por lo dicho, ustedes son profesionales respetados, influyentes, debieran ser oídos y sus necesidades solucionadas sin destruir sus principios de responsabilidad (éticos y morales) regulados en un compromiso firme de sus deberes con el ejercicio de su profesión.

En todo este conflicto de intereses, claro que hay manipulación política, ¿por qué llegan casi siempre cerca de periodos electorales? A las necesidades reales, las que ustedes fueron agravando año a año, se junta un amagüestu de peticiones que también forman parte de soluciones del día a día, sin esperar a juntarlas todas en una imposible pronta respuesta por nadie: saturación, cambios de destino, de grupo de trabajo, falta de profesionales, medios de trabajo obsoletos, sustitución de bajas laborales y jubilación, salarios, guardias... ¿Esperaron a tener todo mal para ponerse en huelga y seguir poniendo en riesgo la vida de sus pacientes? Saben, podemos estar con ustedes, pero si no fueron capaces de defender su parcela y sus derechos, ¿cómo confiar los pacientes en ustedes cuando les ponen en más riesgo con una huelga criminal? Es una contradicción, aquí el que menos importa es el paciente, si ya tenía riesgos por listas de espera y por desatención, ahora nos quedamos en casa para que completen el ciclo de la negligencia colectiva de todos aquellos que están para sanarle.

Durante estos días, lo que menos escuchamos es acabar con las listas de espera, que son el caldo de cultivo de toda la nefasta gestión sanitaria. Cada cual expone su problema salarial, departamental, que se le reconozca su especialidad, las guardias, la saturación... Nunca entendí eso de la saturación, ustedes durante las ocho horas deben atender y bien a los que quepan, los que queden sin atender son las necesidades de otros profesionales. Lo de las guardias de tantas horas existe en todos lados, no quisiera pensar que ustedes las aceptan porque les aporta un dinero extra. Los únicos perjudicados, los enfermos, verán reducida la calidad de la atención al estar ustedes, según dicen, saturados y quemados.

Lo de la atención por videoconferencia y teléfono debiera ser complementario a una atención presencial sin más sobresaltos.

Nuestra sanidad, no suya solamente, está (por y para) la atención correcta y a tiempo de los enfermos, no hay otro fin. “Entre todos la matamos y ella sola se murió”.

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