Así es como pienso
Aunque para mí la vida es o fue mi propio vivir, aunque no la contemplo con pura pasividad, siempre me he inclinado a correr ciertos riesgos. Nunca me atrajo el refugio de la pasividad. Ni tampoco quisiera, como viejo que soy, repetirme una y otra vez.
Es verdad que observo los gritos que retumban en exceso. Y que los antagonismos se vuelven primordiales. A veces quisiera hacer mía la frase de Rilke: "Escuché tanto que oía mi propio corazón". La saturación me envejece. Por lo que últimamente prefiero la reposada lectura de los periodistas de LA NUEVA ESPAÑA. La de aquellos que son generosos con nuestro pasado y tolerantes con nuestras debilidades.
Me temo que vayamos a ser un siglo sin paraíso. Pero no debéis tirar la toalla. Sigo creyendo que vuestra tarea merece la pena.
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