La cuarta premisa, ser pobre
Esta mañana, mientras mi perro luchaba encarnizadamente con un mendigo, por un trozo de chorizo de Pamplona que se le había caído a un niño rico, me entretenía en repasar mi vida reprochándome no haber conseguido lo que amigos míos, con muchos menos méritos, sí habían logrado.
Confirmo que yo siempre fui (excepto para mi madre), feo con avaricia; un homínido politatuado y engominado que se hartaba de leer revistas de belleza esperando un contagio milagroso que nunca ocurrió.
Me duele y me ha costado reconocerlo, pero lo asumo; soy un hombre del montón, si acaso, pero el paso de los años me fue haciendo fuerte mentalmente y pude comprobar que el genio y la idiotez pueden cohabitar en el mismo cráneo.
Todo el mundo sabe que la condición de ser gordo, calvo, bajo y pobre representa a los cuatro jinetes del apocalipsis del atractivo (no solo sexual) masculino, aunque si pudiera revertir la cuarta premisa, la de pobre, las otras tres perderían importancia paulatinamente.
Si encima le añades la “gracia” de ser gilipollas esférico, que habitualmente acompaña a cualquiera de las anteriores “gracias”, pues acabas de conformar el perfil del hombre pensionista promedio de nuestras calles, bares y centros sociales.
Aclaro lo de esférico: una esfera es un objeto que se ve exactamente igual, lo mires por donde lo mires. Por lo tanto, un gilipollas esférico es eso, un gilipollas total, lo mires por donde lo mires.
En este punto (el chorizo se lo ha quedado el mendigo, por cierto) me pregunto por qué y a cuento de qué, aireo aquí mi intimidad, y concluyo que probablemente se deba a que en mi estado predepresivo percibo que la clase media está siendo aniquilada y yo no he podido revertir la cuarta premisa, la de ser pobre.
Lo que nos queda son las clases altas y bajas. Gente muy rica que vive muy por encima de la plebe, mientras las clases bajas viven básicamente al día, asistidas por numerosos tipos de asistencia social.
Como advierte el Hombre Barbudo en la película “They live” (genial combinación de thriller y humor negro, de John Carpenter): “Están desmantelando a la clase media durmiente. Cada vez más personas se vuelven pobres. Somos su ganado. Estamos siendo criados para la esclavitud”.
La próxima vez que a un niño rico se le caiga un trozo de chorizo de Pamplona no solo serán dos en la pelea, tendrán que contar conmigo.
Saludos cordiales.
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