¿Por qué pedimos que venga el Reino de Dios?
No parece que interese la educación en valores, pero si hay vía libre para imponer el aborto o promover la homosexualidad, extorsión a la ley, negociaciones con los que dividen al país, perjudicando a toda la sociedad, droga legal que siega la vida de los fumadores y desampara la vida de los no fumadores... Violadores y ocupas en aumento, mujeres amenazadas de muerte. Invasión salvaje y asesina de un país, aunque se llame guerra; peligro nuclear, millones de refugiados incluidos sus niños, hambre para el 10% de la población mundial, calentamiento global sin remisión. Podría seguir hasta agotar varias páginas con la sinrazón del panorama actual (1 Juan 5:19). Pero eso sí, para entretenernos con algo festivo que nos dé un respiro: fútbol, aunque en realidad es una estrategia para promocionar un país opresor con los derechos humanos, o... más bien a sus líderes.
Cuando vuelvo la vista hacia el futuro, solo puedo ver una solución, la de Aquel que tiene el poder para terminar con este sistema hacia el abismo. Y no solo el poder, sino la voluntad anunciada desde hace dos mil años. Es verdad que antes se inventarán propuestas agónicas de los poderes de este mundo, hasta es posible que despierte la ONU que dice representar al mundo en general, y se refuerce la propaganda engañosa con anuncios espectaculares más potentes que las fracasadas conferencias de paz. En este caso no conferencias, sino un anuncio sin paliativos, como este: “¡Paz y seguridad!”.
Esto está profetizado en la Biblia, cuya profecía no ha fallado, pero ¿qué pasará después según esta profecía?: “Cuando ellos estén diciendo ‘¡Paz y seguridad!’, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores de parto de una mujer embarazada, y de ninguna manera escaparán” (1 Tesalonicenses 5:3). Con eso termina el sistema de gobierno humano y comienza el “Reino de Dios”. Este es el futuro anunciado -(Mateo 25:31-46)- para los que no se vean representados por el sistema actual: “Y solo un poco más de tiempo, y el inicuo ya no será... Pero los mansos mismos poseerán la tierra, y verdaderamente hallarán su deleite exquisito en la abundancia de paz” (Salmos 37:10,11). Espero haberos alegrado un poco el día.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

