Domingo y Mario, beneméritos al cuadrado
El Ministerio del Interior acordó que la Guardia Civil deje de prestar servicio de control de accesos en las delegaciones y subdelegaciones de Defensa. Externaliza, de este modo, la custodia de los edificios y será una empresa privada la que, mediante guardias de seguridad, se haga cargo de dichas funciones.
No voy a entrar al fondo del asunto más allá de manifestar mi desacuerdo con la medida. Cuando una persona entra en la Delegación de Defensa en el Principado de Asturias es recibida por dos personas, dos guardias civiles, que se llaman Domingo y Mario, o, mejor dicho, cuando una persona entra en la Delegación de Defensa en el Principado de Asturias es recibida con amabilidad exquisita, simpatía extremadamente sincera y toda la información necesaria para saber adónde dirigirse y con quién resolver el asunto que se trate.
Pero más allá de lo dicho, Domingo y Mario se implican en la vida interna de la Delegación siempre dispuestos a colaborar en todo sin más límite que la compatibilidad de su disponibilidad con las funciones propias de su trabajo.
Así que su vocación de servicio se mimetiza con la de los demás compañeros y compañeras de la Delegación, caracterizada por el entusiasmo permanente y el espíritu de sacrificio (todos tenemos días malos, y ellos también, pero jamás lo han dejado entrever).
Por ser guardias civiles y por ser personas que se hacen querer, Domingo y Mario, beneméritos al cuadrado.
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