Hemos normalizado el vivir para trabajar
A veces me pregunto si nuestra sociedad es conformista o ambiciosa y no soy capaz de encontrar una sola respuesta. Hay quien vive por encima de sus posibilidades porque anhela vivir una vida que no se puede permitir y no lo admite. También hay quien con menos se conforma porque no se plantea siquiera la precariedad y vulnerabilidad a la que se enfrenta todos los días. Otros viven una vida sencilla pero mucho más feliz de lo que otros, con más, desearían.
Creo que con poco podemos ser muy felices, pero también creo que tenemos derecho a una vivienda digna y a no depender de nuestro trabajo para sobrevivir. Y no hablo de que nuestra cuenta bancaria nos permita vivir sin trabajar, hablo de que si mañana hay otra pandemia, tengamos los recursos suficientes para seguir adelante. ¿En qué momento hemos normalizado que un alquiler cueste un sueldo mensual? ¿Cuál es el equilibrio entre el sacrificio y la vida? Ya lo dicen, acabamos viviendo para trabajar.
De vez en cuando hay que recordarse a uno mismo la importancia de estar en el presente y de que la vida va más allá de nuestras obligaciones.
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