El límite de la libertad de expresión
No debemos confundir faltar al respeto con opinar, al igual que no debemos confundir la libertad de expresión con la violencia verbal o la discriminación, los cuales, hoy en día, tienen su asentamiento principal en algunas redes sociales. Agredir a otros/as a través de las redes sociales es algo que puede afectar muy negativamente en los demás, aun siendo simples lectores y no la “víctima”. Seguro que todos/as tenemos algún familiar o amigo/a que ha “borrado” temporalmente su red social favorita para descansar u obligarse a pasar menos tiempo inmerso/a en ella. ¿Por qué? Podría ser por varios factores, pero el motivo más escuchado es: para descansar de los comentarios negativos que se leen a diario.
La libertad de expresión conduce, en ocasiones, a la discriminación. Las redes sociales están abiertas a opinar libremente, pero en ningún caso para discriminar o criticar abiertamente el físico de otras personas, su raza, sus preferencias políticas o deportivas. Incluso al personaje público con más fortaleza le afectan negativamente este tipo de comentarios y críticas, que de hecho no son nada constructivas. Aprendamos a disfrutar de las redes sociales y de todo lo que nos ofrecen, tanto a particulares como a empresas, de forma sana y respetuosa. Precisamente, el respeto se basa en la preocupación por el impacto de nuestras palabras y acciones sobre los demás, aceptándolos tal cual son, incluso (y sobre todo) cuando son diferentes.
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