Ser (madre) o no ser
He vivido sin presión sobre este tema a lo largo de mi vida, hasta ahora. Me quedan pocos años para los treinta y parece que todo el mundo tiene algo que decir sobre mi futuro como mujer. Algunas de mis amigas ya tienen bebés y otras ni siquiera se lo plantean. Porque la maternidad, en mi opinión, es algo personal y es una elección de cada mujer.
Sin embargo, parece que todo el mundo se cree con derecho a opinar, e incluso exigir, sobre mi derecho (obligación) de ser madre.
No sé si quiero serlo. No digo que no me lo haya planteado. Ni que tenga claro que no quiero. Pero tampoco tengo claro si quiero. Lo más importante es que mis prioridades las elijo yo. La vida que yo vivo es mía, y de nadie más. Como mujer no estoy obligada a ser madre, no seré menos mujer por no serlo, no le debo un bebé a nadie.
Si algún día decido aventurarme en algo tan grande como es tener un hijo, no lo haré para que mis padres sean abuelos. No lo haré para que los demás aprueben mi proceso. Tampoco lo haré porque me sienta vacía. Ni por miedo a quedarme sola cuando envejezca. No lo haré para intentar salvar un matrimonio fallido. Ni tampoco para sentirme realizada. En tal caso, lo haré porque de verdad así lo sienta. Lo haré si mi pareja y yo lo decidimos de forma conjunta. Lo haré si quiero. Lo haré si puedo.
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