Otro golpe en el Perú
Miles de pelícanos aparecen muertos en las playas, hay una fuerte epidemia de gripe aviar.
A la contaminación provocada por derrames de la Repsol no se le habían aplicado las elementales normas de rechazo, reparación y enjuiciamiento a la transnacional.
Otra gripe, y otra contaminación, más persistente y de difícil cura tiene al país de la antigua civilización inca en la más absoluta de las ingobernalidades, con 5 presidentes en pocos años, con Congresos cambiados a mitad de mandato (para peor), y con perspectivas de seguir controlando el país los sectores más ultras y cavernarios.
Era la vez tercera que el Congreso intentaba “vacar” al presidente Pedro Castillo. Ya le habían obligado a cambiar a más de 70 ministros y a 5 jefes de Gobierno.
Era y es el anuncio y promesa que había realizado la extrema derecha desde que en julio desconocía el triunfo del maestro rural en las presidenciales: no dejarle gobernar y destituirle.
Lo han conseguido.
Dice la crónica apresurada que ante la nueva votación en su contra el presidente Castillo intentó a la desesperada el cierre del Congreso para elegir otro. Lo permiten las leyes peruanas, pero en ciertas condiciones.
Lo había hecho Vizcarra con apoyo popular.
Faltaban otros requisitos y sobremanera faltaban los apoyos de calle, de alianzas, que Pedro Castillo no tenía: entre ellos y ellas las todopoderosas fuerzas armadas que provienen sin retoque de la guerra contrainsurgente, del golpismo fujimorista que tiene asiento preferencial en el Congreso y en el resto de instituciones peruanas.
Ahora Castillo está detenido acusado a su vez de golpista.
Ha asumido la que era su vicepresidenta, que ha juramentado ante el Congreso dominado por los ultras.
Ella, Dina, se había distanciado del último gesto de Pedro Castillo. También de la última remodelación de gabinete, renunciando al Ministerio donde ejercía.
Es la primera mujer presidenta del Perú.
Durante los numerosos cambios en el Ejecutivo de Castillo también hubo dos primeras ministras.
Dina Boluarte proviene de la izquierda moderada. Su discurso de toma de posesión podría considerarse de una maestría inédita en medio de la confusión reinante: ofrece un Gobierno “de todas las sangres”, apelando a José María Arguedas, el escritor más cercano al pobrerío y hablante quechua, solicita una tregua, y oferta ministerios para todos los sectores político-partidarios.
Sin embargo, ¿con este mismo Congreso presidido por un exmilitar con prontuario criminal podrá hacerlo, “gobernar” para quién?
La derecha y la extrema han vuelto a salir ganando.
La enorme soledad en que la izquierda y el progresismo han dejado a Pedro Castillo ameritaría de una revisada médica, de una terapia de choque multidisciplinar.
La desesperación del sindicalista proveniente del “Perú profundo” le llevó a recabar hasta el apoyo de la OEA, que llegó al país a “intermediar” y avalar primero a Castillo, ahora a su destitución.
(Algo repetitivo que ya se había producido con Evo en Bolivia).
El pueblo, en susto todavía, no ha expresado sus nuevos miedos.
Desde que Fujimori (hoy preso) huyó al Japón en el año 2000, los presidentes que lo han sido de Perú han tenido todos enjuiciamientos, cárcel, o huidas forzadas a EE UU.
Menos Paniagua, que murió a los pocos meses y dejó una impronta positiva de cambios y Comisión de la Verdad en su medio año de mandato. Menos Alan García, que se pegó un tiro cuando iban a detenerle por corrupción.
La última saga comenzaba con la destitución del empresario PPK Kuczynski. Le sustituyó su vice Vizcarra, que como se dijo disolvió el Congreso y eligió otro de dos años. Después vinieron varios que duraron meses e incluso días. Hasta la elección de Castillo en urnas hace año y medio.
Y desde hace unas horas la abogada Dina Boluarte.
Las organizaciones indígenas peruanas están exigiendo la convocatoria de una Asamblea Constituyente Plurinacional, Soberana, Popular y Paritaria.
Rechazan el permanente acoso racista y clasista a que ha sido sometido Castillo, con la “complicidad entusiasta de los grandes medios de comunicación”, dice el pronunciamiento de la Organización Nacional de Organizaciones Indígenas Andinas y Amazónicas.
Consideran que la actual coyuntura política es el resultado de una estructura estatal colapsada por décadas de corrupción privatizadora.
También sectores sindicales y de pensionistas exigen elecciones inmediatas a Presidencia y a Congreso y a una Asamblea Constituyente.
Hay quien está diciendo: Pedro Castillo comenzó a perder cuando hizo caso a sus asesores y se quitó su sombrero chotano.
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