Testimonio de gratitud
El pasado 1 de diciembre se enfrentaron las selecciones de España y Japón en partido correspondiente al Campeonato del Mundo de fútbol que se desarrolla en Qatar.
La hora del comienzo del partido fue la de las ocho de la tarde. Al finalizar el primer tiempo España ganaba a Japón por 1 a 0. Y durante esos 45 minutos primeros el tanteador siguió mostrando esas estadísticas que burocratizan el fútbol actual.
Visto que durante el primer tiempo los jugadores japoneses demostraron que eran inferiores en juego a nuestra selección, y que cuando estamos en Madrid tenemos la costumbre de cenar a las 9 de la noche, así lo hicimos pensando que en el tiempo del descanso habríamos terminado la cena, pero la cena se prolongó y cuando me puse a visionar la retransmisión de RTVE observé que el tanteador había desaparecido, lo que casi agradecí, pero mi sorpresa fue que, según se desprendía de lo que los ortibas narraban, España perdía por 2 a 1, y así terminó el partido.
¿Por qué entonces el título de “Testimonio de gratitud”? Porque los que hicieron desaparecer el resultado me retrotrajeron al año 1950, me rejuvenecieron 70 años, pues en los tiempos de El Irrepetible la selección española de fútbol no podía dar la impresión de impotencia, y si era necesario se maquillaba la retransmisión por radio para que España pareciera invencible.
En aquel año no existía ninguna emisora de televisión en España -supongo que quienes tengan menos de 40 años pensaran que miento-, pero sí había barrunto de que pronto la habría; al menos eso decía la letra de un bailable entonces muy popular.
En esos años, todos los rapazos, y también los rapacinos, éramos forofos de la selección española de fútbol, y de uno o más equipos de balompié; en mi caso del Real Sporting de Gijón (entonces sin la palabra inglesa porque no se podían emplear palabras extranjeras), y del Viesques Fútbol Club porque su campo estaba muy cerca de la casa de El Bibio a la que nos trasladamos cuando dejamos de vivir con los abuelos en la calle Numa Guilhou.
La retransmisión de los partidos se hacía por radio, y era una exclusiva de RNE. Quien destacaba en ese cometido era un locutor llamado Matías Prats Cañete. También era él el encargado de retransmitir las corridas de toros.
Un ejemplo de la “retransmisión tipo maquillada” de un partido de la selección española contra otra de otro país es este: Se enfrentan los atletas de España y los de Chipre. Presiden el Excelentísimo Señor don José Antonio Elola-Olaso, delegado nacional de Deportes, y el embajador en España de ese bello país. También vemos en el palco presidencial al presidente de la Federación Española de Fútbol, el doctor Muñoz Calero; desde aquí enviamos un cordial saludo al eminente cirujano.
Una vez que Matías Prats, que hizo de “¡HOLA!” viviente muchos años antes de que el fundador de la citada revista naciera, lisonjeara a las jerarquías presentes, y una vez anunciadas las alineaciones, empezaba a retransmitir el partido:
Saca del centro del campo Gonzalvo I, la envía a Panizo, y este dribla a Karatidis, y la envía a Igoa, está esperando el pelotón el mocetón de Erandio, Zarra, cuya cabeza es comparable a la del estadista Churchill. Recibe Zarra, avanza, sigue avanzando burlando a Giorgius y dispara a puerta; para Karantis con apuros. Saca el chipriota fuerte, devuelve Gonzalvo II, y recoge Gainza, que avanza a toda velocidad para centrar a Zarra, pero, ¡qué mala suerte!, la intercepta Teotokopuli, que tira a puerta y bate a Acuña.
No recuerdo haber oído la retransmisión del partido que, en la Copa del Mundo de Fútbol de 1950, la selección española jugó contra la selección inglesa, en el estadio brasileño de Maracaná, y que España ganó 1-0 gracias a un cabezazo de Zarra, eliminando a Inglaterra. Seguro que en esa retransmisión no fue necesario el aliño.
Cuentan que Muñoz Calero envió a Franco el siguiente telegrama: Excelencia, hemos eliminado a la pérfida Albión. He leído que El Irrepetible lo cesó ipso facto, pero lo que está documentado es que fue cesado por Elola-Olaso por intentar Muñoz Calero apuntarse el tanto.
TVE empezó a transmitir desde sus estudios en el Paseo de la Habana el 28 de octubre de 1956. Pero ya en el año 1955, en la planta baja de un edificio de la calle del Barquillo, situado en la acera de los pares, entre el teatro Infanta Isabel y el edificio en el que en el piso primero estaban las oficinas del Atlético de Madrid, vi en un escaparate un televisor que estaba retransmitiendo pruebas de televisión, aunque lo que más veces salía en la pantalla era la “carta de ajuste”. Eran las oficinas del Colegio de Arquitectos de Madrid, que en esos años estaba en el 12 de esa calle, y yo pasaba varias veces al día por ese lugar porque vivía al lado.
A partir de que TVE llegase a los hogares de todas las capitales de provincias, y tuvieran cobertura las ciudades más importantes de España, las retransmisiones futbolísticas de Matías Prats Cañete fueron descendiendo en oyentes, y el año 1982 en el que España fue el país en el que se celebró la Copa de la FIFA, su retransmisión desde el Estadio Bernabéu mereció la calificación por parte de Juan Luis Cebrián, director de “El País”, de "desastrosa". A partir de entonces disminuyeron el número de retransmisiones de la selección española de fútbol que hizo, y se dedicó prácticamente a retrasmitir corridas de toros.
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