¿Es deseable la justicia?
En un supermercado dicen unos cartelillos: "Robar no es buena idea". Desde luego que no, si lees el que sigue: "Hay cámaras de vigilancia". Me pregunto si ese sistema podría aplicarse al panorama actual que pretende una justicia robada a la imparcialidad en política, en la historia, en educación, en la casa de cada cual, o en cualquier historia para no dormir. El problema es más serio de lo que parece, porque atañe a la vida toda, la propia y la de los demás. La vida debería ser un camino limpio, sin trampas, sin ventajas, y así cada cual demostraría quien es y los demás podrían prevenirse, aunque dependamos del cartel que asegura una justicia intocable.
Reconozcamos que hay un riesgo para quien se presenta natural, limpio de artimañas. ¿Por qué?, porque el sistema se ha deformado y no resulta completo si no hay un beneficio. Los intereses de partidos políticos, banca o comercio, no ven a la justicia como aliado. Así se ha llegado a corromper el juicio sobre un hecho, una cuestión moral, una historia, tradición u opinión. Pero juzgar es absolutamente necesario en la vida, a no ser que entendamos vida por supervivencia.
Entonces, ¿necesitamos la justicia? Sí, existe lo justo y lo injusto, lo bueno y lo malo, lo natural y lo antinatural, lo blanco y lo negro, lo ideal y lo indeseable, pero... todo eso es manipulable por la propaganda; de modo que si quieres ser imparcial, limpio de influencias corruptas, de impuros motivos, absolutamente puro en interés... tendrás que estudiar sobre lo que es justo y lo que no lo es. Hay un medio, yo lo señalo y que cada cual decida si le interesa: "La Roca, perfecta es su actividad, porque todos sus caminos son justicia. Dios de fidelidad, con quien no hay injusticia; justo y recto es él". (Deuteronomio 32:4) Él puede señalarnos los caminos de la justicia. Son solo unos minutos sin TV, tablet, ni móvil, para encontrar en su palabra los principios y valores propios al ser humano.
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