Ajuste fiscal, ja, ja, ja...
LA NUEVA ESPAÑA del domingo 11 de diciembre publicaba un informe de las novedades fiscales para el año 2023. Leyendo y releyendo, y buscando y rebuscando, yo no encuentro por ninguna parte algún tipo de mejora que haga que asalariados y pensionistas nos vayamos a librar a la hora de hacer nuestra declaración de la renta del negativo o perjudicial efecto de inflación.
Estamos viendo que la respuesta del Gobierno a cuantos le piden que deflacte la escala de gravamen del IRPF siempre viene a ser la misma. Más o menos, vienen a decir que bajar impuestos es poco menos que antidemocrático y que con ello solo se conseguiría beneficiar a los ricos. A ver si nos vamos enterando todos de la enorme trola que nos están contando. Nadie, al menos yo, les está pidiendo bajar impuestos, lo que se les pide es que no aprovechen la inflación para subirnos los impuestos de manera solapada. Yo soy pensionista, como otros diez millones de españoles lo son. Si al final nos acaban por subir las pensiones tal como anunciaron, un 8,5%, yo no voy a tener mayor poder adquisitivo o de compra que antes, sino todo lo contrario, puesto que los productos que yo consumo, según estadística, están en una inflación superior ya al 15%; hablo de alimentos y productos básicos de subsistencia, no de automóviles de lujo ni abrigos de visón y cosas que ni necesito ni me puedo permitir. Pues bien, o mejor dicho pues mal; resulta que a criterio del Ministerio de Hacienda y su locuaz ministra, con todo respeto, yo y el resto de pensionistas vamos a ser más ricos el año próximo y hay que gravar nuestra renta a tipos impositivos superiores a los que hoy contempla la ley del IRPF, y todo porque estos señores que nos gobiernan o desgobiernan, según el gusto de cada cual, se empecinan en que deflactar tablas o escala del impuesto es bajarnos los mismos.
Por favor, somos viejos, pero no tontos. Ustedes están recaudando lo que nunca antes se habrían imaginado, nos machacan a impuestos y además pretenden convencernos de que poner el IRPF al día conforme a la inflación es capricho de la "derechona" que ustedes ven en cada uno que les lleve la contraria. Miren, yo siempre fui un asalariado, y ni viví de la derecha o derechona ni de la izquierda, viví de mi esfuerzo personal y vivo de la pensión de la que yo me generé el derecho a ella con mis cotizaciones durante mi larga vida laboral. Nada debo a los anteriores y menos aún a ustedes, que no sufrieron la miseria por la que pasamos los de mi edad ni tienen la más remota idea de lo que aquello fue.
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