Amenábar, Amenábar, moro de la morería
“No habrá referéndum”, “No habrá referéndum”, repiten los loros, los periquitos y las cacatúas de la jaula de oro gubernamental. Y no habrá referéndum como no hubo alianza con Podemos, ni pacto con Bildu, ni indultos a los condenados, ni eliminación de la sedición, ni rebaja de malversación. O sea, que habrá referéndum. “Adaptación de las intenciones a las circunstancias”, musita Lucía Méndez, no se sabe si con ironía, pero le vale a Xavi Fortes: todo es bueno para el convento.
Por los altos corredores, palacio de la Moncloa, en horas ya de madrugada, procurando no pisar la incierta luz del día, dicta Sánchez sus memorias a doña Irene Lozano, su amanuense favorita: “Siendo yo niño muchacho / mi madre me lo decía / que mentiras no dijese / que era grande villanía. / Por eso las digo, madre, / y tú bien lo entenderías, / que apoyado por villanos, / si no les doy villanías / me quitan la mayoría”.
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