El mejor regalo, el regalo de Dios
Del Papá Noel, no es necesario esperar nada, de los "Reyes" magos tampoco, ya que no eran reyes sino astrólogos dedicados a la magia, probablemente sacerdotes zoroástricos dirigidos por un fenómeno paranormal hasta Herodes, el potencial asesino de Jesús. Dios tuvo que advertirles que no volviesen por Jerusalén a informar. Con respecto a la Navidad, aunque Jesús no nació en invierno según los historiadores, y que sus orígenes tienen que ver con el Imperio Romano en sus ritos dedicados a Saturno y al dios sol invicto, y aunque actualmente se celebra como una fiesta más alborotada que recogida, siempre cabe la oportunidad de un sentimiento íntimo de gratitud y de una reflexión sobre lo que significó el nacimiento y muerte de Jesús. Hay un verdadero regalo en conocer el extraordinario valor de esos hechos.
Comenzamos en el Edén. Después de acondicionar uno de los planetas de su inmenso Universo para dar la subsistencia a la siguiente creación, Dios dio por terminada la etapa creativa con el ser humano, y dijo: "Vio Dios todo lo que había hecho y era muy bueno" (Génesis 1:31). El ser humano, hecho a la imagen de Dios en cuerpo material, fue creado para vivir, no para morir, de otro modo podía considerarse un fracaso. Su sistema de renovación celular era cíclico, regular y perfecto, siempre joven, siempre vivo. Era un ser como su Hacedor, inteligente, con capacidad moral y libre albedrío. Tan solo debía respetar el derecho del Creador de decidir lo que está bien y lo que está mal. Bajo ese principio Dios gobierna el universo, el material y el espiritual.
El ser humano fue tentado ante el árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, y... decidió vivir por su cuenta. Naturalmente eso es imposible siendo el Creador la fuente de la vida, de modo que comenzó a morir, cayó en imperfección y la transmitió a sus descendientes, por eso todos enfermamos y morimos. Dios dispuso un plan de rescate para esos descendientes, si lo quieren: Jesús nacería como ser humano perfecto, y tras probarse leal, su capacidad de producir una humanidad viviente fue sacrificada y puesta en manos de Dios, quien la impartirá a los descendientes de Adán por medio de fe: "Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna" (Juan 3:16; 17:3,17). ¡Feliz regalo a todos!
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

