Invertir en vivienda pública es la única solución
Limitar los alquileres es intervenir la propiedad privada sin un interés público como resultado finalista.
Si quieren facilitar el acceso a la vivienda a familias vulnerables, a los jóvenes, debe el Estado invertir en vivienda pública en esos lugares donde falta. Eso arreglaría el problema, ¿por qué no lo hacen? Ya hasta Franco se vio obligado a invertir en viviendas de protección oficial con un plan de "viviendas protegidas", de "viviendas bonificables" y de "viviendas de renta limitada" para facilitar a trabajadores y familias un hogar debido a la emigración interior por la transformación industrial.
Ahora tiene otros matices. El turismo vacacional es el principal, que demandará pisos donde genera ingresos por día, semana o mes mucho más rentable que alquilado todo el año a una familia o trabajador, ¡difícil papeleta! Seguirá la especulación allí donde hay más demanda que oferta. Viviendas seguro que hay, solo ofertando por encima de la demanda se logrará bajar el precio del alquiler para evitar el abuso para uso de familias y profesionales que se ven imposibilitados de disponer de una vivienda digna y asequible. El primer paso fue este de limitar el alquiler a propietarios privados, ¿cuál será el siguiente?, ¿obligarán a poner en alquiler la segunda vivienda desocupada casi todo el año? Como ven, esos pasos llevan a un Estado intervencionista propio de países que no salen de la pobreza.
El Estado, salvo por fuerza mayor por bien de la colectividad, debe respetar la propiedad privada, si quieren dar solución al problema de la vivienda (un bien de primera necesidad) y para frenar la especulación (que seguirá) la única solución es ofertar vivienda pública. Lo saben las administraciones, sin embargo, los vemos poniendo remiendos que no evitan los altos precios y la carencia de vivienda accesible.
José Viñas García
Oviedo
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