Gracias
Comenzamos otro año. Es conveniente volver la vista atrás y repasar lo que han sido estos meses. El tiempo no descuenta, pasa sin determinar y aparece para no volver. Verdades que parecen triviales a la fuerza de repetirlas, pero existen, y al ignorarlas el tiempo no deja recuperarlas.
La situación sanitaria está comprometida: quejas, reivindicaciones, una profesión con ruido o en silencio. Pero la sociedad pide nuestro servicio, el ambiente y los deberes de cada día en la exacta medida de lo que corresponden. Los objetivos son de toda clase en beneficio de su conjunto, descubriendo sus aptitudes y capacidades con posibilidades para resolver sus propios problemas. Hoy lo mejor que tenemos es la salud, otras personas querrán otras suertes en la vida, pero no hay nada más necesario que la salud. Empecemos por aportar los medios necesarios con la ayuda de los gobiernos y la sociedad, para conseguir poco a poco someter a las cosas por la fuerza constante del empeño de todos.
Tengo que admitir que no he tenido ocasión de conocer unas profesiones que no había oído nunca. Afortunadamente, se cruzó en un momento la necesidad de conocerlas. Hablo de la foniatría y la logopedia.
En 1950 el Dr. J. Perelló introduce la foniatría en España creando un departamento de Foniatría en el Servicio de ORL de la Facultad de Medicina de Barcelona. En 1960 funda la Asociación Española de Logopedia, Foniatría y Audiología (AELFA) y en 1982 la Sociedad Médica Española de Foniatría.
En 1989 se crea en la Universidad de Salamanca la Escuela de Especialización Profesional de Foniatría como título propio y desde entonces ha sido la generadora de casi todos los médicos foniatras en España.
En el BOE de 10 de octubre de 1991 se reguló el Título Universitario de Diplomado en Logopedia. En Oviedo, en 1994 sale la primera promoción, y en 2010 se convierte en grado.
La Ley 44/2003, de 21 de noviembre, da ordenación a las profesiones sanitarias. Técnicamente es una necesidad, su finalidad da un contenido que trasciende por su relación con otros servicios especializados.
Tanto el médico foniatra como el logopeda trabajan en conjunto para prevención, detección, evaluación, diagnóstico, interacción, orientación, asesoramiento, investigación, tratamiento y docencia de todas las alteraciones de comunicación, lenguaje (oral y escrito), habla, voz, audición y funciones orales y verbales (respiración, succión, masticación y deglución) desde el nacimiento al final del ciclo vital.
Saber la teoría está bien, vivirlo por experiencia también es conocerlo. Cuando crees que tienes memoria, conocimientos, conceptos, todo lo que recuerdas… queda un vacío casi total de sensaciones con la soledad que solo imagina aquel que no puede leer y escribir. Alcanza el espíritu, no importa la edad, hombre o mujer, las capacidades hasta donde puedes llegar. Un día quieres desear dejarlo todo aunque estés a medio camino, quieres rendirte para descansar. Pero no se puede pensar así, lo que se debe hacer es una apuesta por la vida más o menos larga, hasta que llegues a emplear el tiempo lo mejor posible, y un día te des cuenta de que para aprender hay que empezar otra vez, como los niños, aprovechando lo que conoces y lo que aprendas. Aparecen palabras y conceptos, y poco a poco, suavemente pero sin dejar de trabajar, un día te encuentras hablando de cosas que conoces, y de nuevo lees y escribes. Es muy duro, pero no hay que rendirse, aunque algunas veces te preguntas: ¿Para qué? Para saber que en la vida la mitad es suerte y la otra mitad voluntad, y es importante pues sin ella no sabríamos cómo disfrutar de la suerte que tenemos. Lo primero, paciencia para los profesionales, y lo segundo, perseverancia para todos, y trabajar, trabajar y trabajar.
Hemos compartido las consultas con el foniatra y las sesiones de logopedia durante un año. Ha sido un placer, aunque suene raro decirlo. Mi inmenso agradecimiento a todos.
¡Gracias!
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