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Todos podemos ser buenos y malos

2 de Enero del 2023 - José Viñas García (Oviedo)

Nadie es bueno o malo intrínsecamente, todos y todas tenemos la capacidad de endurecer nuestras entrañas, todo depende de nuestro entorno, es el que marca el camino del desprendimiento, la solidaridad, la entrega y la bondad, todo ello se hace por los demás, no solo por nosotros mismos, por muchos valores que sean en los fuéramos inculcados. En cuanto te encuentres dentro de la convivencia con la perversión, la adicción, el odio, el rencor, la envidia, el repudio... Nuestra capacidad bondadosa se va deteriorando, nos hace ponernos a la defensiva, nos convierte en malos a retorcer (mujeres y hombres por igual), la maldad es imposible contrarrestarla a besos, te destrozará por incauto.

Es cruel decirlo, pero si el entorno se vuelve hostil, nosotros cabalgaremos directos a la hostilidad, no queda otra por mucho que tengamos todos los rasgos de buenas personas. Todos conocemos excelentes personas que perdieron los papeles ante las amenazas, injusticias y provocaciones.

La violencia te la puedes encontrar sin buscarla, las disputas por herencias, lindes, hijos, entre vecindad, compañeros de trabajo... Están incluso en las familias menos esperadas.

Es difícil mantenerse al margen de disputas familiares, a uno deberían inculcarle que no solo se casa con una mujer u hombre, debe hacerlo con toda su familia y entorno, para eso no está nadie preparado. Por eso aquello de antaño: "El casado casa quiere", si tú discutes con tu mujer o marido, hijos o padres, lo más normal es ceder en poco tiempo y arreglarse, pero si en esas disputas, a veces intrascendentes, entra el entorno, ya está liada parda. Quien te quiere perdona, esos otros, al no quererte, no perdonarán y crearán un marco familiar de convivencia podrido de intromisión y destrucción de la convivencia. De ahí que todo el que forme una familia debe vivir aparte de padres y suegros y cuñados.

No te digo nada si alguien del entorno se plantea usarte con fines los que sean, si no entras en el juego, la maldad es cruel, aparecerán dimes y diretes y al final saldrás escaldado sin defensa posible. Los cotilleos hacen mucho daño, lo que parece muchas veces no es. No es de la forma que te lo relatan con maldad, sin poder rebatir nada, ya estás marcado para siempre, ya formas parte de la duda por jamás. Por eso los cuentos y chismorreos, ya no digo las denuncias falsas o amañadas, son como el filo de la navaja, son muy peligrosas, pueden dañar y de qué forma.

Creo que la vida más placentera se compone de perdones, sin perdonar, y sobre todo sin perdonarte a ti mismo, no podrás vivir felizmente. Todos cometemos imprudencias, llevados por la imperfección del ser humano, creerse perfecto es el error, jamás perdonamos a otros lo que bien pudiéramos hacer nosotros. También hay a quien le cuesta cargar con sus errores, la conciencia pesa mucho.

No es fácil la vida, menos la convivencia.

Se estudia para una profesión, pero no se prepara a nadie para convivir, formar familia y educar hijos. Todo ello implica problemas, dificultades, también alegrías, que son las que ayudan a superar los malos momentos.

Si tú no perdonas y te perdonas (nadie sabe como tú tus propias capacidades, vivencias, sufrimientos, desencantos...) debes saber (una gran carga) superar y sortear avatares de la vida, siempre perdonándote y perdonando. Sin ello serás desgraciado.

Quién es malo, puede ser bueno y viceversa, eso deberá estar presente. Antes se decía que la mula era mala por estar resabiada, lo que quería decir que respondía con desconfianza y agresividad para defenderse de tanto maltrato anterior.

Seamos buenos, menos creídos y más condescendientes con los demás; tienen tanto derecho como nosotros a errar y mostrar por momentos algunos resquicios de maldad, todos los llevamos dentro.

Feliz año 2023. Sean buenos.

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