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Cuando hablamos de familia sobran contubernios y eufemismos

5 de Enero del 2023 - José Viñas García (OVIEDO)

“He llegado por fin a lo que quería ser de mayor: un niño” (Joseph Heller).

Cuando los adultos dejan de rodearse de niños por una natalidad muy baja pierden el sentido de la ilusión por dejar de revivir la inocencia que desprenden estas criaturas.

La inocencia del niño es la joya de la vida. No se puede comprar ni vender la inocencia, solo ellos la poseen. Por ello, los padres, abuelos y mayores, tenemos la gran suerte de poder apreciarla, valorarla y disfrutar de ella cada día. No existe magia mayor ni mayor verdad que esa que se nos muestra a diario ante nuestros ojos de la manera más natural y auténtica.

Sin niños el mundo se oscurece, la piel se reseca por faltar sonrisas. Los niños son la salsa de la vida, son el motor que la sustenta.

Por todo ello no entiendo esa forma de colocar institucionalmente a la misma altura que a la familia convencional, la única que proyecta continuidad de la vida misma, cohabitaciones, contubernios y tendencias sexuales retorcidas. Por ahora solo se consigue entre parejas heterosexuales (hombre y mujer), pues desde el mismo Gobierno se empeñan en hacernos tragar como normalidad decenas de uniones, desuniones y tendencias dándoles leyes de protección a la par del matrimonio convencional y racional.

¿Quiero decir que no se respeten opciones diferentes de convivencia? Por supuesto que no, pero no deben proyectarse “las anomalías” con normativas y publicidad gubernamental como para llegar a convertirlas en moda habitual. ¿Verdad que suena hasta mal lo que digo? Pues está reflexionado. Cada cual que haga con su cuerpo y mente (sin daño a los demás) lo que le venga en gana, pero sin darle propiedad legislativa; ya que, estaremos distorsionando el verdadero sentido de la vida, que no es otro que darle continuidad con nuevas generaciones.

Por ello, los gobiernos deben ayudar y apoyar por encima de todo a la familia convencional, nada de igualarla en derechos a las demás tendencias desnaturalizadas, deben protegerla para sustento de la vida con nuevas incorporaciones. Que se sepa, solo es posible entre hombre y mujer (macho y hembra), para más señas. El resto que disfruten a su aire, pero sin darles oxígeno desde las instituciones. ¡Ya está bien del uso de eufemismos para con las cosas determinantes!

Sean felices todos, todas e incluso si quieren “todes”, pero sin desfigurar el sentido de nuestra misión más importante en este mundo con caducidad; por si a alguno y alguna se le olvida.

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