Sobre la salvación
Para los seguidores de la Reforma de Lutero la salvación se da con la fe en Cristo, y no les faltan textos en el Nuevo Testamento para justificar esa postura o creencia; sin embargo, me pregunto por los que no tienen esa fe, ¿van al infierno o, en el mejor de los casos, al purgatorio?, ¿seguirá vigente dos milenios después de la Resurrección de Jesús?, ¿después de todo lo que ha pasado? -ver mi escrito: "Jesús de Nazaret, una visión actual de su doctrina"- En fin, tratemos de aclarar un poco esto.
Propongo ver a Jesús no tanto como hombre, que evidentemente lo era, sino como un mensaje divino en sí mismo, como aquellas tablas que Yavé dio a Moisés para la convivencia de su pueblo en la Tierra, de tal suerte que pondríamos el foco en su mensaje, en su doctrina, identificándola con su persona, si esto es posible, tener fe en Jesús, en Cristo, podría también entenderse como creer en su mensaje, o dicho de otra manera, quienes crean y traten de vivir Su Mensaje creerán, aunque fuera de manera inconsciente, en Él.
Pues así lo veo yo, hoy en día los valores que Dios nos regaló a través de su Hijo están ya en el subconsciente colectivo, por lo que no son de difícil acceso, sino que forman parte de lo que podríamos llamar el sentido común, de tal suerte que quienes traten de vivir respetando los derechos de los demás, defendiendo a los más pobres, avanzando en la igualdad de todos, etcétera, son creyentes del mensaje divino que Dios nos transmitió a través del ser humano llamado Jesús de Nazaret, y por ello son salvados.
Pero avancemos, salvados de qué, pues en la Tierra del mal que nos acecha, sabiendo discriminar entre lo bueno y lo menos bueno, salvados de la bestia que todos llevamos dentro y que a veces nos acecha. Y en el Cielo, después de vivir en estas difíciles dimensiones nos salva de la oscuridad, pues quienes reconocen el Bien aquí, lo reconocerán allá, ese Bien supremo al que llamamos Dios, y entrarán en el Cielo, tras arrepentirse de los errores que aquí cometieron y que anhelarán olvidar al presenciar el Absoluto.
Sin embargo, quienes digan creer en Cristo pero no sigan sus enseñanzas serán rechazados, por ellos mismos, pues no soportarán ver la Luz, ésta les cegará, como les ciega aquí, no sabrán reconocerla y se volverán a sí mismos buscando claridad, y en ese estado quedarán hasta que cambien de estado reconociendo su error. Ese sería el purgatorio, del infierno prefiero no hablar, prefiero pensar que está vacío y que todas y todos en algún momento -si se puede hablar de tiempo- nos arrepintamos y entremos en Dios.
La fe en Cristo salva si va unida a la fe en su doctrina, la fe práctica en su doctrina salva porque la doctrina de Cristo es Cristo mismo aunque sin etiqueta.
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