36 segundos de libertad
Estimados lectores, quisiera compartir con ustedes mi opinión sobre esos cien metrillos peatonales ubicados en la calle Libertad con los que, desde hace un tiempo, convivimos los lavianeses y visitantes en el centro de la capital del concejo. Les aviso que dicha opinión, como tal, es sesgada, partidista, interesada y parcial.
Seguro que están esperando que les hable de la pseudolegalidad a la hora de realizar la obra, de la escasez de vías de escape de agua en el caso de fuertes lluvias o del desgaste prematuro de la pintura del acabado de la obra... Pues no, amigos, de lo que yo quisiera hablarles es del batiburrillo organizativo existente a la hora de compaginar zona peatonal y tráfico rodado básicamente.
Poniéndoles un poco en antecedentes y siempre en teoría, las directrices de uso de la calle son las siguientes: es un tramo peatonal, así pues, los peatones tienen prioridad; actualmente solo el transporte público y vehículos de emergencia pueden circular en ambas direcciones, ya que el resto del tráfico únicamente puede circular en dirección Barredos. Otra de las premisas es que se debe circular a un máximo de 10 km/hora.
Pese a estas circunstancias restrictivas con el peatón como protagonista del nuevo espacio, la realidad, que cualquiera puede observar, es la siguiente: circulan vehículos en ambas direcciones; al no existir pasos de cebra (lógico, pues toda la zona es peatonal) nadie cede el paso a los peatones y además se sigue parando en cualquier esquina dependiendo de la necesidad momentánea del chófer. Y además, un añadido para completar el aliño: los ciclistas. Los amantes de las dos ruedas pasan por "la General" en cualquier dirección y a toda leche, como si con ellos no fueran las normas. Para muestra, un botón. El pasado jueves por la mañana (día de la semana que, junto al domingo y creo entender que el sábado por la tarde, estaba restringido el tráfico en la idea inicial) un ciclista casi se lleva puesto a un vecino -por suerte, joven y ágil- que además de casi ser atropellado se llevó el correspondiente improperio. Yo mismo, al pasar y no esperar vehículos circulando en dirección Tarna, me he llevado algún que otro susto, pues alguno sí transita (con permiso o sin él), y en días de buen tiempo los ciclistas son una constante, como ya comenté, en ambas direcciones.
Para finalizar, quisiera aclarar que no tengo vehículo y, a la larga, y aunque vivo en la zona de la capital que se ha quedado a la parte de arriba de la nueva "frontera" (hay que estudiar el callejero para llevar el coche a determinados sitios y luego pretender volver a casa) y lo que haga el excelentísimo me da un poco igual, comparto esta idea mía con ustedes pues este sistema organizativo estilo ejército de Pancho Villa tiene pinta de acabar, más pronto que tarde, en tumulto y problemas. Solo una última cuestión: al equipamiento peatonal se le ha añadido una pantalla con un control de velocidad en la que aparece una cara sonriente si vas a 10 km/hora o menos y una triste si superas dicha velocidad... pues bien, está permanentemente triste, yo creo que a tratamiento y/o al borde del suicidio.
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