Ilustres
Me cuesta escribir sobre esta mujer. No por el riesgo que corro de ser tachado de machista, sino porque es necesario que la persona a quien uno le vaya a dedicar su tiempo y unas líneas, tenga algo que aportar a la cultura, al deporte, a la sociedad, a la política... En el caso de esta mujer la verdad es que no hay por dónde abordarlo y, sin embargo, es la presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, responsable de manejar el mayor presupuesto de una comunidad autónoma en España (22.000 millones de euros), con una población de 6,5 millones de ciudadanos y a la cabeza del desarrollo económico del país. Casi nada. Me refiero, claro está, a Isabel Díaz Ayuso (y debo pedir perdón por mi incoherencia ya que hoy debería hablar de Elisa Lozano Triviño).
Pasar de sacar al perrito de Esperanza Aguirre para que haga sus necesidades a convertirse en presidenta de la CC AA de Madrid es lo más parecido al mito del "sueño americano". Uno tiene la sensación de que esta señora todavía se mantiene en "la nube" que le propició el convertirse en la máxima autoridad de los madrileños (gracias al apoyo de Vox). Pero lo cierto es que, más allá de la inagotable fuente que para Wyoming representan las barbaridades que un día sí y otro también suelta esta señora y que genera inagotables burlas en las redes sociales, da vergüenza ajena su ignorancia, cinismo e incultura. No, no me produce ninguna gracia.
Lamentablemente, un cierto nivel de cinismo está instalado en el ejercicio de la política, pero cuando a este se le suma la ignorancia y la estupidez, el cóctel es letal. Ello le hizo a Albert Einstein sentenciar: "Dos cosas son infinitas, el universo y la estupidez humana, del primero no estoy muy seguro, pero de lo segundo sí".
El Partido Popular lleva gobernando ininterrumpidamente la CC AA de Madrid 25 años. Ha tenido cinco presidentes: uno está en la cárcel por corrupción, Ignacio González; Cristina Cifuentes se las ha visto con la justicia; Esperanza Aguirre (la dueña del perro que cuidaba Ayuso), con varias cuentas con la justicia por corrupción, se ha librado de la cárcel. Esta última, siendo ministra de Cultura con Aznar, comentó que le gustaba mucho una escritora llamada Sara Mago (¡ministra de Cultura!). En materia de cultura, la verdad es que esta gente tiene un buen maestro, Aznar, sin empacho para soltar que hablaba catalán en la intimidad o que sus autores de cabecera eran Luis Cernuda, Lorca, Ernesto Sábato... (si levantaran la cabeza, le demandarían por usar su nombre en vano).
En un artículo del periódico "El Paí"s de hace dos años, la periodista Marta Fraile publicaba "El buen hacer de las mujeres líderes" y ponía en valor la circunstancia de que, en aquellos países gobernados por mujeres, la gestión de la lucha contra el covid-19 (que, según Ayuso, la "d" significaba diciembre en lugar del inglés "disease") estaba siendo notablemente mejor en resultados. A la autora del artículo se le olvidó señalar que Jacinda Arden (Nueva Zelanda), Katrin Jakobsdottir (Islanda), Karsti Kaljulaid (Estonia), Sanna Marin (Finlandia), Tsai Ing-Wen (Taiwán), Mette Frederiksen (Dinamarca) pertenecen a partidos progresistas de centro-izquierda. Todas ellas jóvenes, con unos currículums académicos brillantes y de reconocido prestigio internacional, incapaces de soltar estupideces que abochornan a cualquiera. ¿Alguien se imagina a todas estas brillantes mandatarias en una reunión con Isabel Díaz Ayuso?, pues... la verdad, yo no.
A esta mujer es a la que la Universidad Complutense de Madrid ha nombrado "Alumna Ilustre", rompiendo con la tradición de la propia Universidad de no nombrar con este título a un político en ejercicio. Para ello, tuvieron que sortear los propios reglamentos vigentes, como la necesidad de consultar a la facultad (que se negaba a tal reconocimiento) y a los alumnos. Fue una decisión personal del rector que no le ha importado, al final de su mandato, manchar la Universidad Complutense de Madrid, si con ello contribuye, en plena campaña electoral, al triunfo de esta señora. Pero ha tenido que ser una joven estudiante, mejor alumna de su promoción, Elisa Lozano Triviño, quien le cantara las verdades del barquero a la "trumpista" Ayuso desde el atril en que a las dos les unió en un acto de reconocimiento. El de Elisa, con todo mérito y galones; el de Ayuso, una vergüenza para todo el mundo académico.
La escritora y articulista Marta Sanz no lo ha podido definir mejor: "Sin acciones como las de esta maravillosa mujer joven (Elisa), el futuro se queda en suspenso y solo podemos optar a conservar los restos del naufragio".
Creo que el perrito de Esperanza Aguirre la estará echando mucho de menos, pero el personal sanitario, docentes, educadores, trabajadores que no llegan a final de mes en Madrid, espero la recuerden como un mal sueño.
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