Condenados a vivir... ¡Sr. Sánchez!
José María Gironella, en su novela "Condenados a vivir" (1971), retrató, ya en su tiempo, la ambivalencia de la sociedad española y el esfuerzo de un pueblo por equilibrar la balanza del conocimiento, de la libertad y de la prosperidad entre las diversas esferas sociales.
Hoy, pasados cincuenta y dos años, tras una llamada "transición", ejemplar para muchos, nos encontramos con los interesados golpistas "demócratas" y su intento de destruir lo conquistado y, a continuación, sofocar todo aliento de "centrismo político y social".
Es difícil enumerar todas aquellas leyes, proposiciones de leyes, decretos pandémicos, reglamentos imposibles, fiscalidad desmadrada, etcétera, que, bajo el manto de un "falso socialismo, pseudocomunista", "golpista disfrazado" y "defensor del enterramiento del dolor bildu-etarra", nos va llevando poco a poco pero inexorablemente a los años de la necesidad diaria del pobre.
Ayer mismo, un presidente de todos los españoles permite que un "señorito" vestido al estilo de los revolucionarios de la época cubana le amenace públicamente si lleva a cabo el reajuste de una ley mal hecha, mal explicada y con consecuencia gravísimas:
Pablo Iglesias: "Si Pedro Sánchez pacta la ley del solo sí es sí con el PP, lo pagará".
Y... el señor don Pedro Sánchez ni se entera, lo permite y no es capaz de ponerle en su sitio. No puede consentirse que un "señorito comunista" intente esclavizar o conquistar el Estado con sus amenazas, en este caso "públicas".
La "necesidad diaria" es la condena a vivir revisando constantemente el "mercado de mínimos" para encontrar lo imprescindible para una familia socialmente "obrera", descendiente de una generación electoralista, conocida como "PSOE sanchista", que nada tiene que ver con el Partido Socialista Obrero Español de la famosa Transición española.
Condenados a vivir en busca de las "marcas blancas" rebajadas por su fecha de caducidad..., condenados a vivir en busca de bollería manipulada por no haber sido vendida..., condenados a vivir en busca de mercadillos diarios con posibles abaratamientos en productos de primera necesidad..., condenados a vivir en busca de una calefacción barata, posiblemente la mantita sobre la rodilla o el "maldito brasero" de riesgos permanentes..., condenados a vivir en busca de recetas caseras de los cuarenta y los cincuenta..., condenados a vivir a crédito de tarjetas Visa y Mastercard y, si me apuran, también de las llamadas "revolving"..., condenados a vivir restando del salario mensual la terrible hipoteca siempre activa al alza..., condenados a vivir pensando qué comer mañana o qué hacer con las sobras de hace días..., condenados a vivir con un bagaje de ilusiones rotas, de mentiras "electoralistas" y de diferencias abismales entre ingresos de políticos y de la clase votante "engañada y comprimida"...
"Condenados", sí, por culpa de los silencios interesados, de las prudencias negativas, de las cobardías partidistas, de los púlpitos cerrados, de la justicia constitucionalista, ya, hoy día, no reconocida, por las irresponsabilidades políticas.
Condenados a vivir... "Sr. Sánchez".
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