Los besos y los abrazos se están devaluando
Lejos quedan ya aquellos saludos de cortesía, dándose la mano, una costumbre que ha sido sustituida por besos y abrazos indiscriminados, lo que resulta muy chocante porque ahora nadie se fía de nadie y, sin embargo, nos besamos y abrazamos casi sin conocernos como si fuera lo más natural del mundo.
Ahora cualquiera te planta un par de besos, y si te descuidas te abraza sin venir a cuento. Lo de los besos no tiene mayor importancia porque al fin y al cabo son prácticamente gestos sin apenas contacto, pero los abrazos son otra cosa, porque el abrazo es una cosa muy seria.
A mí, sinceramente, no me mola que me abracen, así, sin más, no me mola nada, pero es difícil evitarlo, y te dejas abrazar, sin ganas ni entusiasmo, pero te dejas, y no sé por qué. No es que me quite el sueño, pero no me gusta nada, absolutamente nada y tengo que ponerle remedio, porque no me gusta nada.
Solo veo la solución en volver a dar la mano y dejarme tantos besos y abrazos, que a fuerza de tanto usarlos se están devaluando.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

