¿Nos sentimos familia humana?
Las noticias de la invasión rusa de Ucrania van desapareciendo poco a poco de la televisión para dar espacio a programas de poca entidad, pero de mayor audiencia. Parece que en general se prefiere la distracción de bajo nivel moral, que, eso sí, deja mucho rédito comercial a cambio también de horas interminables de anuncios que aquella noticia que despierta nuestra sensibilidad humana. Eso me entristece, es como comprar con el tiempo de la vida -la vida es tiempo- distracción efímera y a menudo sucia.
Si quieres recuperar la posición humana que te corresponde para conmoverte por la desgracia humana, ahora en guerra, ahora en crimen, ahora en droga -hay más droga en circulación de la que pensamos, como el tabaco que mata al fumador y al que no quiere fumar-, ahora en hambre, pobreza, terremotos, accidentes, o contaminación al límite, sufres un desgaste emocional que te invita a desentenderte. He ahí la cuestión: ¿Vivimos para sobrevivir 80 años? -si vives más, prácticamente ya no cuentan-, o ¿vivimos para algo más? Y... ¿Qué es algo más?, quizá se pregunte alguno. Si no hay algo más, la vida es un fracaso, ya sea evolutivo o creativo. Si hay algo más, no puede ser evolutivo, estamos evolucionando hacia el animalismo, el que busca lo suyo sin pensar en los demás. Si lo que hay es lo que podemos ver, el maravilloso diseño del universo y del ser humano, es que fuimos hechos para vivir; en ese caso merece la pena investigar por qué morimos.
Por pura lógica el Creador no nos dejaría en un camino perdido sin vuelta atrás, sin vuelta a la vida. Entre todos los libros sagrados destaca la Biblia, el único que no se basa en leyendas, sino en historia probada, en profecía cumplida, y en principios mantenedores de la vida que realmente lo es. Si le dimos atención a muchas horas de teoría evolucionista, ¿por qué no invertir alguna en investigar la Biblia? Un par de consejos: la Cristiandad no se representa en la Biblia, es como la tele, vende lo que se compra: tradiciones humanas sin compromiso. Y mejor empezar por las Escrituras griegas cristianas (nuevo testamento). La ley a Israel tenía un propósito para un pueblo (Gálatas 5:4), los principios cristianos tienen el fin de recuperar la vida para el que la quiera; ¿cómo? Leamos... “Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16).
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