Nunca conoceremos el trasfondo real de esta historia
Tenía cierta curiosidad por escuchar la tan anunciada charla de Risto Mejide con Bárbara Rey, más bien por puro morbo que por descubrir nada que no se conociera de su relación con el rey emérito.
Se suponía que el incisivo periodista que la entrevistó la iba a poner en apuros, pero solo consiguió que Bárbara se largara un discurso muy aburrido que invitó a apagar la televisión y a dejar de ver un montaje con olor a naftalina.
Sinceramente, no sé lo que pretendía Bárbara en esta ocasión, pero si su intención era aclarar algo lo único que consiguió es que se enfangara aún más el despropósito de una historia cuyo trasfondo real nunca conoceremos y que cada vez interesa menos.
La verdad es que a estas alturas ya no debería sorprendernos nada de este tipo de enredos que nos hacen perder miserablemente un tiempo que no se recupera, pero a veces nos puede el afán de cotilleo, del que resulta difícil desprenderse.
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