¿A qué están jugando ahora?
Pregunta irónica: ¿proporcionan los aliados suficiente chatarra a Ucrania para que siga perdiendo la guerra?
¿No le llama la atención que la productora de gasóleo de Bulgaria sea la única refinería del país, ubicada en la ciudad portuaria de Burgas, propiedad de la petrolera rusa Lukoil, por lo que, durante la Guerra de Ucrania, este país, Ucrania, ha estado comprando combustible ruso, fundamentalmente el gasóleo (también conocido como diésel rojo), a través del Estado miembro de la UE Bulgaria?
¿No es llamativo que el Gobierno ucraniano haya permitido el tránsito continuo de gas ruso desde Gazprom, la mayor empresa de Rusia y una de las mayores del mundo, a los mercados de la UE a través de sus gasoductos residentes?
Da definitivamente que pensar que, después de que Angela Merkel haya declarado que el Tratado de Minsk era un "engaño" con la finalidad de dar tiempo a Ucrania para rearmarse contra Rusia, el premio Pulitzer por la guerra de Vietnam, Seymour Hersh, reconocido como el principal periodista de investigación de USA, haya informado con pelos y señales de la autoría indubitable de EE UU en la destrucción de Nord Stream 1 y 2 en el mar Báltico.
Es llamativo que la OTAN, después de la insignificante cantidad de tanques ofrecidos a sus "socios ucranianos", sea reacia a proporcionar aviones militares a Ucrania, y es llamativo que esa misma organización, respondiendo tibiamente a las solicitudes más recientes de Ucrania para unirse a la OTAN con urgencia, parezca indicar que la OTAN no está preparada o no es capaz, o no quiere, proporcionar el apoyo militar que Ucrania necesitaría para la victoria.
Es llamativo que la Corporación RAND, un grupo de expertos de seguridad nacional de élite muy influyente financiado directamente por el Pentágono, haya publicado un informe histórico que afirma que "prolongar la guerra de poder está dañando activamente a los EE UU y sus aliados", y advierte a Washington que debe evitar "un conflicto prolongado" en Ucrania.
Igualmente llamativo el hecho reconocido de que Ucrania necesitará ser reconstruida tomando prestadas sumas enormes de financiadores internacionales, con la asistencia diligente de la empresa estadounidense BlackRock, que es, al mismo tiempo, inversionista de la rusa Gazprom.
Aunque parezca todo lo contrario, el conflicto tiende a concluir, y, cuando lo haga (esperemos que más pronto que tarde), las corporaciones multinacionales de ambos lados recibirán los contratos para reconstruir todo lo que sus socios gubernamentales acaban de destruir, y colorín colorado...
La única sensación que me queda es que, a pesar de las lágrimas de cocodrilo de unos y otros por las víctimas indiscriminadas e innecesarias de civiles ucranianos, después de ignorarlas desde el 2014, está meridianamente claro que a nuestros líderes la salud, el bienestar y la vida de las personas en Ucrania les importan un bledo.
Saludos cordiales.
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