El supermercado de Nadia Calviño
A pesar de la disminución del IVA en los alimentos y de las rebajas, el IPC de enero ha subido hasta el 5,9%, y mucho peor ha salido parada la inflación subyacente, es decir, la que no tiene en cuenta ni los precios de la energía ni los productos sin elaborar, que se ha disparado al 7,5%, casi triplicando la subida salarial del 2,81%. Así que, las cifras son tozudas, no parece que la inflación que padecemos sea culpa de Putin y sí de los que han estado cometiendo fechorías con las políticas monetarias y de "los que se están forrando". Los chicos, las chicas y los chiques de Unidas Podemos están muy perdidos, como hemos visto con la ley del "solo sí es sí", y vamos a ver con la nueva ley del aborto y la ley trans, pero a veces aciertan en alguna cosa, no porque "en la flauta el aire se hubo de colar y sonó la flauta por casualidad", depende del Ministerio. En esto han acertado, porque Yolanda Díaz ya nos había dicho que la bajada del IVA en los alimentos no iba a servir para controlar los precios porque la absorberían las grandes cadenas de distribución, había precedentes. Hay gente en la derecha a la que no le ha gustado que se apuntara al dueño de Mercadona directamente en este asunto, pero menos gusta a los que tienen que comprar ahora las magdalenas, las valencianas y los botes de fabes (por poner solo tres ejemplos) en sus supermercados al doble de precio. Si no fuera porque las decisiones y las ocurrencias de los políticos que nos gobiernan causan graves sufrimientos a muchas personas y a muchas familias, las cosas que hacen, por groseras, tendrían hasta gracia. A la corresponsal de televisión Laura de Chiclana, que envía sus crónicas desde el lado ucraniano diciéndonos los malos que son los rusos, la han premiado, y al corresponsal Pablo González, que enviaba sus crónicas desde el Donbás no poniéndonos a los rusos como tan malos, lo tienen preso en Polonia desde hace muchos meses acusado de espía ruso. Algunos recordarán que Franco dijo que Rusia había secuestrado a los "niños de la guerra" españoles y ahora nos dicen en las televisiones que Putin ha secuestrado a miles de niños ucranianos. Las patrañas se parecen mucho unas a otras, incluso aunque hayan pasado muchos años. Pero patraña encantadora, para idiotas, era que los alimentos habían bajado. ¿Usted qué cree? El relato no cuadra, ni de coña, con la inflación subyacente del 7,5%. La ministra de Economía, Nadia Calviño, nos había dicho desde el Congreso de los Diputados, con total aplomo, que ella había observado en el supermercado cómo las medidas del Gobierno habían surtido efecto y habían bajado los precios. Así que está claro: la culpa de la inflación no es del Gobierno y, vale, tampoco de Putin, la culpa es nuestra, por no comprar en el mismo supermercado que Nadia Calviño.
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