En respuesta a D. Ignacio García-Arango sobre el paseo de los Álamos.
Ante todo, un “spoiler” sobre este escrito: quien busque en mí afán por polemizar con D. Ignacio García-Arango, que pierda toda esperanza. Su amplísima trayectoria como servidor público y sus muchos logros y gran influencia en el desarrollo de las infraestructuras en Asturias son conocidas y reconocidas, y su buena fe en la preocupación que expresa está fuera de toda duda.
Dicho lo cual, este escrito (porque muy probablemente los señores del PP no lo van a hacer) espero que sirva para tranquilizarlo sobre el futuro del paseo de los Álamos.
Comenzaré con una certeza: independientemente de las obras que se acometan para modernizar y, por qué no decirlo, legalizar el parking de la Escandalera, en ningún caso supondrán mutilación alguna del paseo que actualmente conocemos, obra del artista Antonio Suárez, finalizado en 1966.
La necesidad de acometer una muy importante obra, a nivel estructural del actual parking, lo entiende cualquiera que lo haya "sufrido" como cliente. Simplemente, dos perlas: la anchura de las plazas, tres entre columnas, es incompatible con poder salir o entrar los coches; carece de acceso para personas con diversidad funcional: ni rampas, ni ascensores… nada. Por todo ello, el nuevo parking que surja de la nueva concesión administrativa que se adjudicará este año implicará cambios estructurales que obligarán a realizar una obra "a cielo abierto", lo que significará que la zona del parking que está bajo el paseo, y, en su caso, la que se requiera para una ampliación, obligará a levantar las teselas de la obra de Antonio Suárez.
Como ya dije en su día, en otro escrito enviado a LA NUEVA ESPAÑA (20-04-22), el paseo de los Álamos se ha convertido en una obra emblemática para la ciudad, en una seña de identidad, pero (por favor, que nadie se me ofenda) ni es el fresco del “Juicio Final” de Michelangelo, ni tampoco "La Dama de Elche", es decir, nada que no se pueda retirar y reponer sin merma alguna de autenticidad o pérdida de valor o identidad. Se hace un escaneo de toda su superficie, se digitaliza tesela por tesela, se numeran y se procede a su retirada; se sustituyen aquellas que estén dañadas o desaparecidas; al conjunto final, como muy bien dice D. Ignacio, se le aplica un tratamiento antideslizante (que buena falta le hace para los días de lluvia o de helada), y todos podremos seguir disfrutando del paseo de los Álamos en todo su esplendor una vez finalizadas las obras. Seguro que no tendremos que esperar siete largos años, como sucedió con el quiosco de la música del Parque, fruto de la desidia del tripartito de infausta memoria, unida a la burocracia asfixiante que nos maniata y de la que no sé si algún día seremos capaces de liberarnos en nuestro país.
Ciertamente, no es nada agradable ver las condiciones que presenta el mosaico en la actualidad, pero habrá que convenir en que acometer en la actualidad una reforma en toda regla, ante la perspectiva de tener que levantarlo en unos meses, no solo sería un despilfarro horroroso, sino que rayaría en la prevaricación.
Todo esto, en vez de explicarlo ciudadanos anónimos como yo, debería explicarlo el propio Ayuntamiento de Oviedo, inclusive, como ya sugerí en mi escrito anterior, colocando un panel informativo en el que la ciudadanía pudiese informarse del porqué del presente y del plan de futuro. Lamentablemente, o no lo leyeron o, si lo leyeron, mi sugerencia cayó en saco roto. A lo mejor se habrían ahorrado la legítima preocupación de D. Ignacio o, lo que es más preocupante, el aprovechamiento ventajista por parte de la oposición de esta circunstancia, que sin duda verán magnificada en los próximos días. Y si no, al tiempo.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

