Un trozo más grande de la tarta
Todo el accionariado del Santander estará pendiente de la presentación del proyecto, presente y futuro de la entidad y que será expuesto por la Sra. Botín y el nuevo CEO D. Héctor Grisi (mexicano) ante los analistas hoy, 28 de febrero, en Londres. La citada convocatoria tiene como objetivo conocer las bases por las cuales se sustentará el banco, cuya misión será hacer crecer con fuerza su negocio globalmente. A su vez se espera se dé a conocer cómo va a ser remunerado el accionista, conocidos los mejores resultados desde hace muchos años (9.605 millones) del último ejercicio. Vistas las expectativas que ofrece el negocio, no se descarta se hable sobre este apartado, aportando futuras mejoras retributivas al accionista.
Desde el nombramiento de la nueva presidenta (30-9-14) el valor de cotización de la entidad estaba en 5,13 euros la acción; en su gestión ha habido dos ampliaciones de capital, años 2015 y 17, siendo esta última por la adquisición del Banco Popular. En total, han sido 13.000 millones de euros. Esto, unido a los “scrip” dividendos ofrecidos hasta la fecha, ha dado como respuesta que el valor de sus acciones se haya “diluido” enormemente. Esta circunstancia se queda corta si unimos a esto lo que la señora Botín está llevando a efecto, cual es la amortización y recompra de acciones, que, aunque la presidenta lo ve como un beneficio para el accionista, nada más lejos de la realidad, por cuanto que merma el interés de invertir en el banco al verse reducida su retribución en el dividendo; en otras palabras, deja de ser atractiva cualquier inversión.
Estos programas de recompra y amortización de acciones suelen ser más beneficiosos para los accionistas de control de las compañías -en otras palabras, los institucionales-, ya que sus acciones se mantienen igual y logran aumentar su coeficiente de participación porcentual sin necesidad de invertir más dinero.
En términos de retribución, conviene ser un inversor clásico, es decir, cobrar cuanto antes y cuanto más mejor. Lo manifiesta esta persona después de la experiencia de muchos años en este mercado bursátil.
Expuesta esta reflexión, el Banco Santander tiene que ser consciente y darse cuenta de una vez por todas de que, a pesar de lo que se nos quiere vender, los accionistas llevan soportando pérdidas económicas desde hace años muy importantes, sobre todo los más antiguos, que son muchísimos y que no pueden mover sus acciones, de ahí que sea la entidad que menos accionistas pierde, y, por tanto, va siendo hora de darle un “giro” a esta situación, empezando por mejorar su dividendo y proponiendo se aplique ya el 50% de los beneficios y no el 40% y se disminuya el porcentaje de recompra de acciones paulatinamente.
En el deseo de que así se constate, damos un voto de confianza a la entidad en beneficio de todos.
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