¿Podemos ayudar a que los jóvenes aprendan algo de la vida?
"La sabiduría es hija de la experiencia" (Leonardo da Vinci). Según parece, hoy se pretende más bien que los jóvenes sin experiencia propia dejen decidir a otros por sus vidas, y las posibles vidas de las que lleguen a ser responsables, y eso sin tener en cuenta la experiencia de sus padres o de la historia humana toda, con sus resultados. Creo que no estamos defendiendo bien a nuestros jóvenes. Da un poco de vergüenza que se les trate como mercancía en el plano infinito de los intereses humanos, o... no tan humanos.
Hace unos días, pedí en un supermercado poder hablar con el encargado, tuve que esperar y por fin me atendió un joven no mayor de 30 años. Le comenté lo extraño de un fondo musical chumba chumba, realmente molesto, en un establecimiento en el que la media de edad de los clientes seguramente superaba los 60 años. ¿Es para que no se entretengan y compren deprisa y así dejar más espacio a los jóvenes a quienes se supone ese gusto... musical? ¿No es mejor que los más mayores se sientan cómodos y puedan pensar dos veces lo que han de comprar? Al parecer prima atraer a los jóvenes sin que estos tengan la oportunidad de ceder algo de paz a los mayores.
Ayer mismo me sorprendí al ver y escuchar en la TV las noticias sobre Ucrania con un fondo de chumba chumba; puede que esa fórmula ya lleve un tiempo en las noticias. ¿Será para enganchar a las noticias como si se tratara de un serial, o será para retener la atención en beneficio de los anuncios que vienen después? Yo, desde luego, tuve que cambiar de canal. No sabemos hasta dónde llega el espionaje cibernético, pero sí lo que pretende, aquí y en el mundo entero. Si nos asomamos a la "experiencia" de Aquel de quien depende la vida, veremos cómo nos avisa, nos enseña y nos protege: "Y dejad de amoldaros a este sistema; más bien, transformaos renovando vuestra mente, para que comprobéis por vosotros mismos cuál es la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios" (Romanos 12:2).
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