Urla
La puta Urla había cumplido su tiempo de servicio. Nada le impedía ahora dejar el burdel y eso sería lo que definitivamente haría. Aunque sentía alegría, la melancolía también estaba allí. Atrás dejaría muchas compañeras y amigas y algún que otro cliente agradecido. Había entrado joven y hermosa, pero salía vieja y cansada. Además, estaba convencida de que formaba parte de una rueda ancestral eterna, una rueda que aborrecía y que ella había ayudado a mantener en rodamiento. Nada había cambiado y nada iba a cambiar. Las jóvenes putas que entraban sentían las mismas náuseas y miedo que sentía ella al empezar. Ella había aprendido a disfrutar de su trabajo, pero seguía odiando el hecho de enriquecer a los proxenetas lujuriosos que cada vez eran más ajenos, hacían menos y exigían más. Si estuviese permitido, no dudaría en transmitir a sus compañeras lo que ella había aprendido todos estos años:
Sí, sois putas, no "trabajadoras carnales libres". Las palabrerías llevan a engaños. Trabajáis por dinero que os permite manteneros y enriquecer a vuestros chulos. Si las opciones que existen son: ser chulo, puta, parásito de putas o morirse de hambre, tenéis que estar orgullosas de ser putas.
No hay gran diferencia entre burdeles. Todos están hechos para exprimiros. Las únicas diferencias las marcáis vosotras.
Los chulos, a los que ni siquiera conocéis, no son vuestros padres, son más bien vuestros hijos (hijos de puta), no os protegen ni lo harán nunca. Para ellos sois sólo mercancía para traficar. No merecen ni admiración ni respeto.
Algunas madames os quieren, pero no arriesgarán su puesto por salvaros. Recordad quién las elige y por qué.
Siempre van a existir diferencias entre vosotras. Eso es lo normal. Lo dañino y deliberadamente anormal es potenciar y recompensar esas diferencias. Los equipos siempre se forman entre semejantes. Vuestra unión es peligrosa.
Si te avergüenza ser puta, deja de prostituirte y muere. Las que ya no se llaman putas y te miran por encima del hombro están en esa posición precisamente por ejercer con devoción su trabajo. Dejar de ser puta a base de felaciones es un contrasentido. Se deberían llamar superputas. Si se creen más listas es que confunden el cerebro con el estómago. Son dignas de lástima.
Cambiar las fichas sin cambiar el juego no sirve para nada. Desconfiad siempre de las putas que negocian con los chulos en vuestra representación. La mayoría utilizan vuestros votos para dejar de ser putas; por lo tanto, no os representan. No pretenden cambiar las reglas de juego, solo quieren jugar con ventaja. Son otra carga a vuestras espaldas.
Disfrutad a tope de todo lo que hagáis, incluso de vuestro trabajo. La vida más real está en vuestro ambiente. Las maquinaciones, intrigas y juegos de poder son ficciones. Los que las practican no viven mejor que vosotras porque ni siquiera viven.
Las putas sois seres humanos sanos, ejerced a tope esa humanidad. Podréis recordar dónde, cuándo, por qué..., pero, sobre todo, vais a recordar con quién compartís vuestros momentos. Los proxenetas siempre están solos, los seres que les rodean no son humanos. Cuando el gusano de la avaricia se implanta en la cabeza no hay cabida para la humanidad.
La puta Urla tenía muchas más cosas que decir, pero se despidió, como todas, sin hacer ruido. Había sido feliz ejerciendo su trabajo, pero hubiera dado su vida por abolir la prostitución.
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