Desde mi razón y mi ignorancia
Me motivó el ponerme a teclear un rato algo visto en Youtube que, una vez que cerré, quise recuperar sin lograrlo, por lo que, en virtud de mi asquerosa memoria, no puedo dar el nombre ni las palabras exactas de la política en cuestión que aparecía en el vídeo, aunque sí recuerdo la síntesis.
La señora del vídeo hablaba del disparate que suponía la pretensión que, según ella, tiene la derecha española de privatizar la sanidad y, su principal argumento para demostrar lo disparatado de semejante idea era que los disparatadores tenían la aberrada intención de que los privados ejercieran utilizando instalaciones y medios de la sanidad pública existente. ¡Qué disparate!, decía ella, ¡Pagarles por utilizar lo que es nuestro, que hemos pagado nosotros!
Oño, la vaina me ha dejado así... ensimismado... Oye... Me puse a hacer memoria. Qué ironía, hacer yo memoria. Pero, bueno, más o menos... Habré tenido como 15 o 20 trabajos diferentes y ¡ni en uno! tuve que poner yo las instalaciones o herramientas de quien me pagaba por usarlas para el desempeño de las correspondientes labores. Claro que, ok, yo soy una insignificancia, pensémoslo de otra manera.
Si la señora esta, cuyo nombre no recuerdo, ve como el mayor disparate de la privatización el uso de los medios e instalaciones ya existentes en la sanidad pública, en lógica contraposición, digo yo que, entonces, no vería este asunto con malos ojos si la entidad contratada para este desempeño aportara, además del personal, todo el tinglado necesario para la atención de los pacientes.
¿Se imaginan a la tal sacando a concurso la vaina? “Todos los licitantes habrán de aportar los hospitales, instalaciones, equipos y personal necesarios para el ejercicio de la función licitada”.
¡Oñó! Buff... A lo mejor un consorcio formado por Amancio Ortega, Bill Gates y otros por estilo, qué sé yo... Quizá. Aunque, de todas formas, además de la plata, está la cuestión tiempo. Algo así, menos de... ¿ocho, diez años?
No me sirve, ya yo no me beneficiaria.
En fin, que, aparte las imaginativas ideas de los siniestros, me puse a darle unas vuelticas al asunto este de la privatización. Comencé con preguntas sencillas que yo mismo podría contestarme.
¿De quién son la estrapallá de millones de dinero público que se lleva la sanidad en España? Según la ministra de marras, el dinero público no es de nadie, así que...
Ok. ¿Quién sufre por lo que no es suyo y a quién le apetece meter mano en ello, a ver lo que pilla? Respuesta a la primera: ni Dios. A la segunda: prácticamente, a todo Dios.
¿Y es necesario preguntar quién se preocupa por el dinero de su bolsillo, privado? Me parece evidente: todo Dios.
Y sigo preguntando, ¿te preocupas tú más por el electricista que tienes trabajando en tu casa, o el Ayuntamiento por el que tiene trabajando en el alumbrado público?
Otra, ¿qué electricista tendrá mayor tendencia al desparrame, el que tú controlas de cerca (el dinero que cobra sale de tu bolsillo) o el que el Ayuntamiento (que paga con dinero que no es de nadie) no controla ni de lejos?
Sigo, ¿cuál de los dos electricistas pondrá mayor interés en su trabajo?¿Quién de ellos sacará las uñas temiendo perder la teta, el competente que cumple con su trabajo o el que no lo es tanto ni tan cumplidor?
Más, ¿es posible que el gremio desparezca porque, a partir de que el Ayuntamiento contrate un servicio externo, vayan a ser los afiladores y paragüeros los que se encarguen de que los semáforos funcionen?
Para qué darle más vueltas. Sobre el privatizar o no, a mí me parece bastante clara la vaina.
Pero, oño, la cabeza mía no para, termina un camino y arranca por otro. Claro, las cosas que me interesan asaltan mis neuronas. Por lo que digo yo, oye, y si Florentino se deja influenciar por la señora del Youtube y reúne a la plantilla para decirles: Estoy hasta los mismos de pagaros el pastón que os pago, y ahora, con la fortuna que me estoy gastando en el nuevo estadio, más. Vais a jugar en el mejor estadio del mundo de graterol y encima cobrando. De eso nada monada. O poneis vosotros el campo y lo demás, o pagáis el alquiler por jugar en el Bernabéu. No te jode.
No quiera Dios que esto ocurra. Sin el Barça por tracalero y sin el Madrid por pesetero, a tomar por... la Liga.
Qué tragedia. A ver cómo lleno yo ese par de horas que, una o dos veces a la semana, me entretengo con el Madrid.
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