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Moldavia, ¿un segundo frente?

1 de Marzo del 2023 - J. J. J. Suárez González (Gijón)

Se ha especulado mucho con la apertura de un segundo frente en la guerra de Ucrania; se apuntaba a que podría ser por el norte, por la frontera de Bielorrusia, desde allí atacarían los rusos y sus aliados bielorrusos. Algunos, sin embargo, somos de otra opinión y no descartamos, para nada, la apertura de un segundo frente, pero no ese. Hace unas semanas dimitió la primera ministra de Moldavia, una dimisión que pasó inadvertida. ¿A quién importa eso, si la mayoría de los ciudadanos ni siquiera saben dónde está Moldavia y mucho menos conocen su historia? No vamos a especular sobre la dimisión de Natalia Gavrilita, que así se llama la señora, solo recordar que Moldavia tiene de presidenta a Maia Sandu, una de las más furibundas antirrusas de Europa y otra de las marionetas de EE UU en el continente. Se graduó en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy en la Universidad de Harvard y trabajó para el Banco Mundial en Washington. Moldavia no pertenece a la UE ni a la OTAN, pero es un Estado asociado a esa organización militar y uno de sus más estrechos colaboradores, como se ha preocupado mucho EE UU de conseguir de todas las exrepúblicas soviéticas. Moldavia tiene, en este sentido, muchas similitudes con Ucrania: una gran parte de su población (que en total es de 2,6 millones de habitantes) habla el idioma ruso y una parte de su territorio, como el Donbás en Ucrania, se escindió en 1992 y se declaró república independiente, Transnistria. También hubo unos acuerdos de paz, como los de Minsk, pero, al contrario que en Ucrania, hay muy pocos nazis en Moldavia y no atacaron a sus vecinos, como sucedió en el Donbás. Por cierto, como cada vez que hablo de los nazis ucranianos hay gente que se enfada, abramos un paréntesis (exmilitar de EE UU se pasa a las filas rusas y descubre las atrocidades que cometen las tropas de Kiev. El estadounidense estuvo casi un año en Ucrania, donde sirvió en una legión internacional de mercenarios y en uno de los batallones nazis: "Les dije que soy antifascista. Estoy aquí para luchar contra el imperialismo ruso y los nazis. Entonces me respondieron: no, los rusos no son nazis, los nazis somos nosotros". "A muchos soldados rusos capturados les cortaron los genitales con un cuchillo, les abrieron el estómago, los degollaron o les cortaron las cabezas". "Los ucranianos usaban a gitanos y otros civiles como escudos humanos. Los amarraban en las azoteas y luego llamaban a los periodistas occidentales para presentar los cadáveres como crímenes rusos". También reveló que en la legión internacional en la que sirvió "había un oficial de la inteligencia de la Marina estadounidense" que, con ayuda de un teléfono satelital y un ordenador proporcionado por la CIA, entregaba datos sobre los objetivos de los ataques) cerramos el paréntesis. A pesar de la ingente ayuda en armas, dinero, mercenarios, inteligencia y propaganda de Occidente al régimen de Kiev, las últimas noticias en los frentes de batalla no son buenas para Zelenski y sus padrinos: todo un cuerpo de ejército de tropas ucranianas ha quedado rodeado en Bajmut y las fuerzas rusas ya casi han tomado la localidad. Muchos soldados ucranianos ya no quieren servir de carne de cañón y huyen, y otros se entregan a los rusos; el problema ya no lo es tanto de armamento como de personal. Urge, por tanto, abrir un segundo frente, hace falta carne fresca para la trituradora, provocando a Rusia con un ataque a Transnistria. Se trataría luego de presentar la respuesta rusa como una agresión. ¿No hemos visto ya esta película? Hay movilización de tropas, tanques y otros vehículos militares en la frontera entre Rumanía y Moldavia, mientras los moldavos, temerosos y cabales, se manifiestan contra la guerra. ¿Se extenderá el conflicto? Atentos.

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