Berta Cáceres vive
Berta Cáceres, siete años de su crimen.
En la madrugada de un 2 de marzo ocurría el asesinato en su propia casa de Berta Cáceres, coordinadora del COPINH de Honduras, que el año anterior había recibido el "nobel ambiental", el premio "Goldman" de California.
En Asturias, como en muchos lugares del mundo, la noticia impactó: Berta había estado en un alcuentru de muyeres y había sido recibida por las autoridades, y su prestigio ya era conocido. Después esta repercusión como "defensora de los ríos" se multiplicaría, tras el entierro o siembra multitudinaria en Intibucá, en el que el padre Melo, director de Radio Progreso, oficiaba el funeral.
El jesuita padre Melo se había equivocado antes cuando había pronosticado que Berta sería presidenta de Honduras. Sin embargo, la repercusión de la figura de Berta Cáceres tras su muerte (poemas, documentales, canciones -como la que en Asturias le dedicaron Xulio Arbesú y Anabel Santiago-, libros, películas, premios...) ¿no tiene dimensión incluso superior a una presidencia?
Ahora, en su séptimo aniversario, se han conocido una serie de documentos legales y financieros holandeses y estadounidenses que se compartieron con "The Intercept" que revelan, por primera vez, el rastro de la financiación internacional en los días antes del 2 de marzo de 2016, cuando un escuadrón asesino invadió el hogar de Cáceres para matarla. Es decir, el hilo de la trama.
Antes, con mucha insistencia y con muchos avales internacionales, se había conseguido juicio y condena (por separado y con largos meses y años de separación) a varios de los asesinos materiales, exmilitares y el propio gerente de la empresa DESA, que construyó la hidroeléctrica sin permiso de las comunidades lencas.
Este aniversario viene precedido por la reunión de COPINH hace medio año con la presidenta Xiomara Castro en la que plantean que la justicia para Berta no acaba con la condena al gerente David Castillo, sino que debe proseguir, ahora más que nunca, en contra de los autores intelectuales, la familia empresarial Atala Zablah,
y a pocos días de la sentencia que ampara al asesino de Tomás García y que hirió gravemente a su hijo Alan (Alan había estado en Asturias, recibiendo el premio internacional DDHH del Ayuntamiento de Siero, en los buenos tiempos en que este concejo tenía este prestigioso premio eliminado por el actual regidor).
Dice la organización COPINH que Berta había contribuido a crear y que dirigía en el momento de su asesinato:
"El Tribunal de Sentencia de Siguatepeque compuesto por los jueces Darvin Eulice Almendares, Mario Josue Pineda Guardado y Carlos Alemán tomó la decisión de absolver al militar Kevin Yasser Saravia por el intento de homicidio del compañero Allan García, después de haberle quitado la vida su padre Tomás García. Esta resolución es un fallo que busca criminalizar al COPINH y a toda la comunidad lenca.
La justicia hondureña, una vez más, decide apañar las actitudes represivas de las fuerzas armadas argumentando que el militar Kevin Yasser Saravia disparaba contra nuestro compañero Allan García, indefenso, por su legítima defensa. Fuimos testigos de otro fallo arbitrario, que no respeta las normas básicas del derecho y mucho menos los derechos de las comunidades indígenas. Con esta sentencia el tribunal dirigido por el juez Almendares Lizardo del juzgado de Siguatepeque se convierte en un cómplice más de la violencia y la destrucción de las comunidades indígenas.
En este injusto fallo, alzamos nuestra voz para seguir luchando por nuestros territorios. No somos "pueblos violentos", como declaró el Tribunal de Sentencia, somos pueblos que defendemos nuestros bienes comunes, protegiéndolos del extractivismo feroz de las empresas nacionales e internacionales. La única manera que tenemos de garantizar nuestros derechos es con la movilización y la dignidad del pueblo en lucha.
Esta sentencia es un atropello a los derechos humanos de las comunidades indígenas y el pueblo lenca. Condenamos la falta de dignidad y la falta de apego al derecho por parte de las autoridades en resolver el crimen en contra de nuestro compañero Allan y en brindar una respuesta a las poblaciones indígenas que han sufrido atropellos y violaciones a sus derechos por parte de empresas y de las Fuerzas Armadas de Honduras.
¡Repudiamos la violencia estatal y empresarial!
¡Desde el COPINH seguiremos exigiendo justicia ante las instancias nacionales e internacionales, porque no lograrán que nos callemos ante estas injusticias!
¡Exigimos que establezcan las medidas por parte del Estado de Honduras para garantizar la refundación de las Fuerzas de Seguridad del Estado y el respeto de los derechos de las comunidades indígenas frente a las amenazas de los proyectos extractivos!
"¡Con la fuerza ancestral de Berta, Lempira, Mota, Iselaca y Etempica se alzan nuestras voces llenas de vida, justicia, libertad, dignidad y paz!".
Pronunciamiento de desacuerdo y tema que demuestra que la gente del COPINH, las herederas y herederos de Berta, siguen en la lucha cuyo camino dejó bien trazado Berta Cáceres.
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