Ley de paridad, otra parida de Pedro
Inmiscuirse el poder político en la dirección de cualquier empresa para gestionar ascensos y contrataciones por cuotas y paridad es tiranía legislativa.
Cada empresa debe ser libre para gestionar su patrimonio y sus proyectos en busca de resultados y rendimiento sin cortapisas e intromisiones políticas.
Es otra propaganda electoral en busca de votos femeninos. Aunque no creo que las mujeres sean tan estúpidas de dejarse comprar de ese modo.
Jamás un gobierno debe implantar leyes que impongan a privados a quiénes deben contratar o a quiénes deben colocar en la alta dirección. Simplemente es dejarse llevar por el seso, y no por el sexo como hacen desde este Gobierno que no da puntada sin hilo. Ese huevo sal quiere.
Ya lo de cremalleras y cuotas electorales es un despropósito asumido, donde lo que importa es un número y no la capacidad de cada cual.
Cuando se quiere implantar un modelo de sociedad cual sea, la libertad debe prevalecer en todo momento a la hora de elegir (los y las) mejores; sin paridades, cuotas o cremalleras. Que no es otra cosa que introducir magaya e ineptitud por todos lados en cargos de relevancia.
Las mujeres capaces no debieran permitir este juego machista, es interpretarlas inferiores y por eso hay que protegerlas y colocarlas allá donde jamás por ellas mismas lograrían estar, se trata de sustituir la meritocracia por el nepotismo.
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